Hacia un nuevo mundo después del coronavirus

Hacia un nuevo mundo después del coronavirus

The American dream is over” (El sueño Americano ha terminado) decía la famosa cantante folk estadounidense  Joan Baez en una entrevista hace unos meses. Este sueño americano básicamente consiste en que todo el mundo puede tener éxito, prestigio social y ser rico.  Este sueño, compartido por mucha gente en muchos países del mundo, se ha estrellado contra la realidad  y ha dejado claro que la búsqueda de la felicidad individual y de la riqueza personal ha estropeado  la sana convivencia. Además ha fomentado la indiferencia, la autorreferencialidad (Cf. Papa Francisco en Evangelii Gaudium) y la insolidaridad -por ejemplo, las personas más pobres de EEUU, el 25% de la población, apenas tienen acceso  al sistema sanitario-, conduciendo inevitablemente a una fractura social.

 

¿Somos capaces ahora, con el impacto inaudito del coronavirus en todo el planeta, de dar un vuelco a nuestra manera de pensar, ser, actuar, trabajar y producir? ¿O volveremos cuanto antes otra vez a este eslogan  “business as usual(los negocios como siempre) como después de la crisis de 2008, sin ningún cambio en el sistema económico, sin ajustes en el mundo financiero-monetario y con los mismos “buitres” otra vez en el poder político-económico, aunque tenga graves consecuencias para toda la humanidad? ¿Estamos aprendiendo algo?

 

Hay que darse cuenta de que nuestra eficiencia económica en realidad causa una ineficiencia absoluta en cuanto a la solución de los problemas mundiales que todas las personas sufrimos,  sea como sea.

 

Urge a nivel de la política nacional e internacional tomar decisiones valiosas que nos saquen de este laberinto oscuro. Pero también a nivel personal y local, a nivel comunitario, parroquial y diocesano. La tarea fundamental es contribuir activamente en todos los niveles, sobre todo a nivel personal,  en el hogar, la parroquia y el trabajo,  para que se instale en cada persona una nueva mentalidad y que apostemos por un nuevo estilo de vida (cf. Carta Encíclica Laudato Si’ del papa Francisco, 203-208) en el cual se exprese que la economía, las ciencias y las (bio)tecnologías  están al servicio del ser humano y de la naturaleza y no en su contra. Fomentemos una mentalidad Pascual,  “amaos los unos a los otros”.

 

Esencial en este proceso es reorientar la educación para que no esté, como en la actualidad,  al servicio de la ideología del éxito sino que se impartan obligatoriamente asignaturas como, por ejemplo,  “Ética de la Responsabilidad” y “Filosofía de la Paz”, que contribuyan a formar  generaciones con una nueva mentalidad ecológica integral e ideas más sanas y equilibradas en conceptos como libertad y responsabilidad.  De manera conjunta, podemos buscar una ética universal considerando la regla de oro de la Ley Natural, que todas las religiones y culturas comparten, sobre la dignidad humana: “trata a los demás como querrías que te trataran a ti”.

 

Pensamos como creyentes cristianos y como personas de buena voluntad en las famosas palabras del  papa Benedicto XVI dirigidas al mundo intelectual, político y eclesial,  reunido en el “Colège des Bernardins” en París el 12 de septiembre 2008, refiriéndose a una nueva ética universal: este “ethos”  tendría que comportar la voluntad de obrar de tal manera que el trabajo y la determinación de la historia por parte del hombre sean un colaborar con el Creador, tomándolo como modelo. Donde este modelo falta y el hombre se convierte a sí mismo en creador deiforme, la formación del mundo puede fácilmente transformarse en su destrucción”.

 

El nuevo mundo necesita prescindir de un sistema económico insostenible e inhumano en el que la ética está desvinculada de la economía,  y debe trabajar para  formar una comunidad internacional que fomente la fraternidad y la solidaridad, sabiendo que vivimos con la misma dignidad como personas en una Casa Común y que somos corresponsables para entrar juntas  en un futuro más justo,  más ecológico, más pacífico  y, por lo tanto, más feliz.

Ton Broekman

Miembro del Consejo de Justicia y Paz de España

Comisión Justicia y Paz, Diócesis de Palencia