Justicia y Paz, hija preciosa del Concilio Vaticano II (segunda parte)

Justicia y Paz, hija preciosa del Concilio Vaticano II (segunda parte)

Al P. Carlos Soria, O.P., hermano y amigo entrañable, in memoriam.

 

Lo destacable en su acción

 

     Se me va a permitir (y disculpar) que centre mi presentación en el período 1996-2005, que ha sido en el que he debido desarrollar mis responsabilidades como secretario general de la Comisión General de España (sucediendo a Javier Anso, S.M.) y como vicepresidente de la Conferencia de Comisiones Justicia y Paz de Europa. Otras aportaciones en esta misma publicación abundan sobre otros períodos y, tal vez, sobre el actual. Aquel período transcurrió bajo la presidencia trienal sucesiva de Pedro León y Francia (de Madrid); Arcadi Oliveres (de Barcelona), que tuvo un mandato muy sobresaliente; e Isabel Cuenca (de Sevilla): personas laicas, felizmente casadas y con hijos, siendo yo, por tanto, el único clérigo en el Consejo Permanente. En nombre de la Comisión Episcopal de Pastoral Social acompañaron a la institución Mons. Josep Maria Guix, obispo de Vic, y Mons. Joan Enric Vives, obispo de Urgell; actualmente esa tarea es desempeñada por Mons. Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca. Y fue de un valor extraordinario el asesoramiento permanente del P. Carlos Soria, O.P., (q.e.p.d.) cuya sabiduría solo era superada por su bondad y que tuvo una destacadísima trayectoria en el ámbito del compromiso, teórico y práctico, de la Iglesia universal en lo social. Además, lo que ahora se reseña pudo ser realizado únicamente gracias a la colaboración impagable en la Secretaría General de un pequeño grupo de personas voluntarias; y al trabajo ímprobo y muy generoso de María Elena Ayuso, cuya profesionalidad y entrega merecen todo nuestro reconocimiento, agradecimiento y afecto.

 

     Se debe tener en cuenta que, debido a la configuración, estructura y estilo de Justicia y Paz en España, cada comisión diocesana, haciendo uso legítimo de su autonomía, desarrolla sus propias actividades de acuerdo con sus programas, y, junto a estas acciones particulares, todas las comisiones conjuntamente con la ayuda de la Secretaría General desarrollan también acciones comunes, incluso de carácter internacional.

 

     Por su parte, la Secretaría General, siguiendo las indicaciones del Consejo Permanente y del Pleno de la Comisión General, actúa de muchas maneras y ante muy diversas instancias en nombre de la institución. También se ha de tener en cuenta que muchas de las actividades de Justicia y Paz se han realizado de manera mancomunada con las demás organizaciones que integran la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, por lo que no aparecen públicamente como específicas de nuestra institución sino de la propia Federación.

 

     Así, pues, sin entrar en detalle, porque la extensión de esta aportación no lo permite, querríamos referirnos, al menos, a las siguientes:

 

Consolidación en España

     La tarea de consolidación de Justicia y Paz en España concentró gran parte de los esfuerzos del período al que nos referimos, que seguía a otro (demasiado extenso) de penuria en todos los sentidos. La labor institucional siempre es ingrata, porque resulta demasiado ardua, callada y muchas veces invisible; pero sin ella no puede cobrar cuerpo ni funcionar ninguna entidad que quiera trabajar seriamente, y menos aún una tan compleja como la nuestra. Por eso, se fortaleció el entramado interno y sus diversas instancias (Consejo Permanente, Pleno, Secretaría General) y el funcionamiento previsto estatutariamente, habiendo sido bendecidos con la creación de seis nuevas comisiones diocesanas y el relanzamiento de muchas iniciativas de colaboración mutua, tanto en el ámbito español como en el internacional. No se debe olvidar el paso adelante que supuso la entrada en el mundo de Internet, con el uso habitual del correo electrónico y la creación y el mantenimiento de la propia web: www.juspax-es.org, en lo que fuimos pioneros en Europa y que nos ha dado la oportunidad de abrirnos verdaderamente al ámbito mundial, a juzgar por los ecos que se reciben.

 

Justicia y Paz, instrumento de la Iglesia para el mejor diálogo con el mundo

     De acuerdo con su naturaleza y su misión, a que antes nos hemos referido, Justicia y Paz, en sus distintos ámbitos de actuación, es sin duda un instrumento válido para desarrollar de la mejor manera el diálogo entre la Iglesia y el mundo, de acuerdo con las coordenadas e indicaciones articuladas en los documentos antes mencionados que le dieron origen. Ese diálogo, en nuestro país, pasa por la percepción de una nueva sociedad, secularizada, cada vez más plural y diversificada, lo que implica la necesidad de mostrar mucho respeto a quienes no piensan o no viven como nosotros y mucha capacidad de empatía con cuantos quieren construir un mundo mejor, más justo, humano y solidario, sean o no creyentes. Las actividades de nuestra institución para realizar esta misión dialogante y colaboradora son múltiples, y van desde las iniciativas más humildes hasta la celebración de encuentros, congresos y mesas redondas, entre los cuales tal vez se puede destacar el coloquio celebrado en Madrid en 2004 con el título La tormenta y la brújula. Aproximación a la compleja realidad actual, en el que se contó con ponentes como Federico Mayor Zaragoza, Arcadi Oliveres, Julio Lois, José Antonio Sanahuja, Antonio Remiro, Jaime Atienza, Luis Díe, Soledad Gallego-Díaz, Tomás Calvo y otros especialistas en su ramo. También, las Jornadas anuales Justicia y Paz, que se celebran al principio de la primavera en una ciudad distinta cada año. Y las “trobades” o encuentros de Barcelona, organizadas conjuntamente con la Fundació per la Pau y entre cuyos títulos se cuentan los siguientes: 1990, Por una Europa sin bloques; 1995, Comercio de armas y políticas de desarme; 1996, Paz y erradicación de la pobreza; 1998, No hay paz sin respeto de los derechos humanos; 2000, Cultura de paz y globalización; 2003, Afrontar el terrorismo por caminos de paz; 2006, Preservando el medio ambiente, construyendo la paz; y 2007, Poder político, poder económico y sociedad civil en el mundo actual.

 

Participación en la Coordinadora de ONGDE y en la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

     Conscientes de la necesidad de trabajar juntamente con otras organizaciones que comparten el mismo afán de defensa de la dignidad humana y transformación de la sociedad, se ha intensificado la participación en la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (coordinadoraongd.org), habiendo asumido una vocalía en su Junta Directiva durante dos períodos sucesivos; igualmente, se ha trabajado con denuedo en el seno de la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, (www.federacionderechoshumanos.org), en la cual se ostentó la Vicepresidencia primera durante cuatro años.

 

Presencia en múltiples foros

     Se ha procurado participar en el máximo espectro de foros posible, tanto nacionales como internacionales, siempre que se trataran cuestiones atinentes a la misión de la institución. De manera muy especial cabe destacar la participación durante varios años en los trabajos de la antes Comisión y ahora Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (https://news.un.org/es/focus y también: www.un.org/spanish/hr/), que celebra sus sesiones plenarias en Ginebra cada año a lo largo de cinco semanas entre los meses de marzo y abril en representación de la Federación antes mencionada, que goza de estatuto consultivo ante el ECOSOC de las Naciones Unidas.

 

Solidaridad con América Latina: Cuba, Colombia

     El trabajo para ayudar a los países de América Latina ha sido siempre una prioridad para nosotros. De muchas maneras ese trabajo se realiza por diversas comisiones diocesanas. Y, en cuanto a la Secretaría de la Comisión General, se concretó en la asistencia a la Comisión Justicia y Paz de Cuba a través de presencia personal y desarrollo de actividades de formación en diversos momentos, por invitación de la Conferencia Episcopal de aquel país o de alguno de sus obispos, además de por la propia comisión hermana. Lo mismo se hizo con Colombia, mediante actividades en Ginebra de apoyo a la causa de la paz y la reconciliación  en aquel país y habiendo asumido una de las sedes del Tribunal Internacional de Opinión que se reunió en Barrancabermeja en 1999 para juzgar una masacre habida en ese lugar el año anterior

(en https://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/opinion.html se puede ver el pronunciamiento final del Tribunal). Tradicionalmente se han mantenido relaciones de estrecha colaboración con las comisiones Justicia y Paz de aquellos países y con otros organismos relacionados con la defensa de los derechos humanos, como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Méjico (https://frayba.org.mx/).

 

Sensibilidad sobre el Este de Europa

     Aunque es una realidad que geográficamente nos quedaba muy lejana, pero que no podemos ignorar, se ha procurado prestar atención especial a la situación de los países emergentes de Europa del Este y Central, y por eso se participó en la misión internacional de Justicia y Paz de Europa a Bosnia-Herzegovina y en la Asamblea General de la mencionada Conferencia europea celebrada en Sarajevo en 2004. Paralelamente, se ha trabajado con los informes conjuntos que las comisiones Justicia y Paz de Alemania y de Bosnia-Herzegovina elaboraron durante varios años seguidos sobre la situación en aquel país como resultado de la voluntad de la Conferencia europea de ayudar a esas Iglesias a crear y vivificar sus propias comisiones, como resultado de lo cual se constituyeron las de Hungría, Chequia, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Albania y Ucrania (a las que han seguido posteriormente las de Serbia, Lituania y Rumanía).

 

Participación en la Conferencia Europea Justicia y Paz; transformación de la misma conferencia, adscripción de las comisiones de nuevos países

     El período que nos ocupa vio una participación muy activa de nuestra comisión en diversos ámbitos internacionales, tanto europeos como latinoamericanos. Con ello, en primer lugar se fortaleció la presencia en el seno de la Conferencia de Comisiones Justicia y Paz de Europa, de cuyo nacimiento se había sido artífice juntamente con las otras comisiones más antiguas del continente a principios de los años setenta del pasado siglo; en efecto, se ha sido miembro primero del Comité de Enlace y después del Comité Ejecutivo de dicha conferencia, habiendo resultado elegidos para ostentar la vicepresidencia de la misma en la Asamblea General celebrada en Salzburgo durante el período 2002-2005 (se ha de saber que la Conferencia se rige por una presidencia trienal que va pasando de un país a otro por consenso y está acompañada por una vicepresidencia y cuatro vocalías, de diferentes países, resultado de las elecciones correspondientes, además de una secretaría general del mismo país que asume la presidencia y le ofrece la necesaria infraestructura a la Conferencia; entre 2002 y 2005 ostentó la presidencia la comisión de Suiza).

 

Campaña para pedir la condonación de la deuda externa

     Alrededor del año 2000, con motivo del Jubileo proclamado por el Papa Juan Pablo II, se puso en marcha una campaña internacional tendente a conseguir de los gobiernos de los países ricos la condonación de la deuda externa que los países más pobres tienen contraída desde la década de los 70 del siglo pasado. El mismo Juan Pablo II abogó una y otra vez por dicha cancelación. En España se puso en marcha la conveniente campaña por acuerdo de Cáritas, CONFER, Manos Unidas y Justicia y Paz, que la promovieron conjuntamente, a quienes se unieron muy pronto centenares de organizaciones no gubernamentales, comunidades religiosas, grupos de todas clases e instituciones varias. Se habrá de tener en cuenta que en aquella época muy pocas personas habían oído hablar de la deuda externa, y menos aún se mostraban activas para intentar su cancelación. El resultado del trabajo conjunto de tantas personas y organizaciones fue la recogida de un millón de firmas –la cifra más alta jamás alcanzada por una iniciativa civil-, que fueron presentadas en su debida forma ante la Presidencia de las Cortes Generales. Se debe reconocer, sin embargo, que el eco real, traducido en medidas legislativas o de gobierno, fue muy escaso en esos momentos; pero tal vez el hecho de que el “Pacto contra la pobreza”, firmado muy recientemente por todos los grupos parlamentarios, que incluye un capítulo específico en el que se comprometen a realizar la cancelación total de la deuda externa de los países más pobres (bajo determinadas condiciones, como nosotros siempre propusimos, de empleo de lo condonado y garantías de claridad y buen gobierno) no sea ajeno a aquella campaña masiva de sensibilización. En todo caso, fueron momentos muy buenos de solidaridad y trabajo conjunto; tal vez se trató de lo mejor que se ha hecho en los últimos cincuenta años, incluyendo los estudios teóricos y las publicaciones realizados, algunas de las cuales se convirtieron en referente dentro y fuera de nuestro país.

 

     En conexión con esa campaña, Justicia y Paz, esta vez en solitario, apoyó decididamente la consulta popular que se realizó con ocasión de las elecciones del mes de marzo de 2000 promovida por una cantidad enorme de organizaciones populares y de base, muchas de ellas cristianas, que mostraron así una sensibilidad exquisita hacia los más pobres de la tierra y una enorme capacidad de iniciativa. Por primera vez se pudo comprobar la rapidez y la eficacia de las comunicaciones electrónicas. El desarrollo de la mencionada consulta el mismo día de las votaciones estuvo jalonado por dificultades en muchos lugares con las autoridades civiles, y también, en nuestro caso, por el planteamiento de un momento delicado en las relaciones con la cúpula de la Conferencia Episcopal Española.

 

Ecumenismo práctico en España

     Fiel a su carácter abierto y dialogante, Justicia y Paz ha venido colaborando con entidades pertenecientes a comunidades cristianas no católicas en múltiples iniciativas, participando en los actos programados cada año con motivo de la Semana de oración por la unidad de los cristianos y en encuentros, talleres y seminarios de carácter ecuménico; y se tuvo el gozo de poder participar en el Sínodo General de la Iglesia Evangélica Española para desarrollar una breve ponencia sobre el compromiso cristiano y la lucha para obtener la cancelación de la deuda externa de los países más pobres. En todo caso, nuestros hermanos cristianos no católicos siempre han podido comprobar que eran bien recibidos y que había voluntad clara de colaboración por nuestra parte.

 

Inmigrantes

     Desde comienzos de los años 90 se ha trabajado con mucha intensidad en la cuestión de la inmigración a nuestro país de personas venidas de otros continentes buscando una vida mejor para sí mismas y para sus familias. Se ha intervenido en multitud de foros especializados, se ha realizado un número notable de estudios teóricos y de acciones de solidaridad, se ha hecho llegar a los dirigentes políticos nuestra preocupación y se ha trabajado con ahínco para aliviar la situación de los inmigrantes, incluidos los que no tienen papeles en regla: cada vez que se ha anunciado un proceso de regularización o un cambio en la legislación de extranjería se ha trabajado intensamente para hacer llegar hasta los ámbitos correspondientes nuestra sensibilidad y la defensa de los derechos fundamentales de las personas venidas de lejos.

 

Defensa de los derechos humanos, sobre todo ahora de los económicos, sociales y culturales. Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

     Como ya se ha comentado, el hecho de que la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos – España goce de carácter consultivo ante el Comité Económico y Social de las Naciones Unidas le da la posibilidad de participar en los trabajos del Consejo (antes Comisión) de Derechos Humanos, que tiene su sede en Ginebra. Eso se realiza a lo largo de todo el año; pero cuando llega el momento de la celebración de las sesiones plenarias de dicho Consejo, entre marzo y abril, la Federación puede participar en dichas sesiones de una manera presencial, interviniendo no sólo documentalmente sino también de viva voz, de acuerdo con el reglamento del mismo Consejo. Así se hizo repetidamente en el decenio anterior, al que nos referimos, y Justicia y Paz, al igual que otras de las organizaciones integrantes de la Federación, asumió la representación de ésta en diversas ocasiones. Eso dio la oportunidad de múltiples contactos con representantes de gobiernos, organizaciones no gubernamentales e instituciones de defensa de los derechos humanos de todo el mundo, y de dar apoyo en aquella sede a cuantas causas se estimó conveniente. Por otra parte, las acciones encaminadas a la defensa de los derechos humanos, en particular los económicos, sociales y culturales, en nuestro país han constituido siempre una parte notable de las actuaciones de nuestra institución. En ese contexto se sitúa todo el mucho trabajo realizado a favor de los inmigrantes venidos de los países pobres.

 

Comercio de armas, lucha por la paz

     La lucha por la paz, orientada por los mensajes papales para la Jornada mundial de la paz de cada año, que constituyen un rico tesoro doctrinal para toda la Iglesia (aunque enormemente desconocido), es otra de las dimensiones constitutivas de Justicia y Paz. Por eso se comprende el trabajo que se realiza permanentemente en relación con el comercio de armas, la cultura de paz y las iniciativas de resolución pacífica de conflictos. En ese ámbito, destaca el Centre d’estudis per a la pau J. M. Delàs, con sede durante estos años en Justícia i Pau de Barcelona, el cual tiene como objetivos impulsar el estudio, la investigación y la divulgación de todos los aspectos que rodean el desarme, la vertiente militar de la seguridad, los conflictos armados, la cultura de paz, y, con una atención especial, los aspectos derivados de la economía de defensa; y que, pese a su especialización en temas de desarme, también investiga aspectos más generales de la paz y la seguridad, facilitando el acceso a la formación e información de grupos y entidades interesados. Se comprenderá, entonces, fácilmente que Justicia y Paz fuera muy activa contra la guerra en Irak y que haya establecido convenidos de colaboración con entidades como la Fundación por una cultura de paz, que preside Federico Mayor Zaragoza, antiguo Director General de la UNESCO.

 

Otros asuntos

     No cabe extenderse más, pero no se puede dejar de citar el trabajo de Justicia y Paz en terrenos como la difusión de la doctrina social de la Iglesia, el ahorro ético, la objeción fiscal al gasto militar, la constitución de la Corte Penal Internacional, el consumo responsable, la preservación del medio ambiente y, en definitiva, todo aquello que preocupa a la comunidad que sigue a Jesucristo en diálogo con el resto de la sociedad en lo tocante a la justicia, la paz, los derechos humanos y el medio ambiente.

 

Conclusión

     Justicia y Paz, siempre voz de la Iglesia, en estos momentos en que da la sensación de que sólo algunos la quieren monopolizar y así aparece ante la opinión pública; siempre consciente del compromiso que surge del intento de seguimiento de Jesús de Nazaret; siempre con el afán de construir el Reino de Dios, “incoado por el mismo Dios en la tierra hasta que al final de los tiempos Él mismo también lo consume, cuando se manifieste Cristo, vida nuestra (cf. Col. 3, 4) y la misma criatura sea liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la libertad de los hijos de Dios” (LG 9 b); siempre sin miedo al compromiso concreto, al expresarse y actuar con claridad; siempre abiertos a los nuevos retos y desafíos que le surgen a nuestra sociedad y nuestra Iglesia; siempre atentos al magisterio de la Iglesia en materia social (cf. ahora la magnífica publicación del Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia); siempre con estilo secular (es decir, no clerical), equilibrado y sereno; siempre con el intento de ser abiertos y dialogantes: así es como intentamos caminar los hombres y mujeres de Justicia y Paz.

 

Miguel Ángel Sánchez, Pbro.
Ex Secretario General de Justicia y Paz de España
Ex Vicepresidente de Justicia y Paz de Europa