La lucha reivindicativa de la mujer: una lucha de siglos

La lucha reivindicativa de la mujer: una lucha de siglos

En la actualidad

Son varias las causas de la desigualdad en el mundo actual: la mala distribución y el mal uso de la tierra, las privatizaciones, el acceso desigual a la educación, la corrupción de los gobiernos, el deterioro del medio ambiente y las graves consecuencias en los países más pobres, etc. Hechos que dejan como resultado, un incremento en la brecha entre ricos y pobres. Actualmente, ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad) [1].

 

No obstante, de todas las formas de desigualdad que se presentan,  hay que poner de relieve la desigualdad entre hombres y mujeres, pues es evidente que las causas anteriormente mencionadas afectan en mayor medida a estas últimas.  Hoy en día la brecha entre hombres y mujeres en todos los ámbitos se sigue manteniendo.

 

Por ejemplo, en términos de pobreza, el acceso al agua es fundamental, y a pesar de que  los últimos años más personas pueden acceder al agua potable, según el Fondo para las Naciones Unidas para la infancia, aún las mujeres y niñas de países subsaharianos  dedican diariamente 200 millones de horas para ir a recoger agua. Esto implica una disminución notable en términos de tiempo y oportunidades, así como del tiempo que dedican a sus familias, salud infantil, otras tareas del hogar y sus actividades de ocio [2].

 

Encontramos también disparidades en ámbitos como la educación. En la actualidad, de las mujeres que pueden acceder a la universidad, el rendimiento de las mujeres en los títulos de grado y máster supera en diez puntos porcentuales al de los hombres: el 71,4% frente al 61,8%; el 61,1% de los lectores de tesis doctorales con menos de 34 años son  mujeres, sin embargo, las mujeres solo representan el 16,8% del total de catedráticos de las universidades [3].

 

Por otro lado, pero no menos importante, está la violencia machista.  Es la principal causa de muerte de mujeres en el mundo.  Según datos de Oxfam, 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual  en algún momento de su vida [4]. En España, aunque se han puesto en marcha avances legislativos como la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y  la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, las cifras demuestran que lo puesto en papel no ha logrado calar en la sociedad.  Desde que en el 2003 se empezaron a contabilizar oficialmente los casos por muertes de mujeres a causa de la violencia de género, ésta no ha dejado de ir en aumento; 917 casos de mujeres asesinadas en los últimos 14 años.  Una cifra que habla por sí sola.

 

Y así en cada ámbito, aún mueren cerca de 800 mujeres debido a causas relacionadas con la maternidad, los salarios de las mujeres son entre un 10% y un 30% menos que los de los hombres, en el ámbito político y de toma de decisiones solo el 22%  representa a la mujer en el parlamento, en  los países donde existe conflicto y se logran mesas de negociación  solo el 9% de las negociadoras son mujeres [5]. Las mujeres seguimos en una espiral de lucha continua por lograr justicia e igualdad. 

 

Hablemos un poco de historia

La lucha reivindicativa de la mujer lleva varios siglos a cuestas y, a pesar de que en la actualidad es inconcebible que una mujer no pueda acceder a la universidad o tener un trabajo como médica o tener el derecho al  voto, aún seguimos en desventaja y con menos oportunidades en comparación con los hombres.  No obstante, es importantísima la lucha, ya que todos esos logros se deben a batallas de mujeres valientes a lo largo de la historia.

 

Podemos remontar la historia de la lucha por la igualdad a partir del siglo XIX.  Es a partir de una importante participación de las mujeres en las revoluciones de la humanidad, como la revolución francesa y la revolución industrial cuando comienza una lucha organizada y colectiva de las mujeres,  ligadas a ideologías igualitarias y de mejoras en las condiciones de trabajo. 

 

Olympe de Gouges, es una de ellas;  una de las precursoras más importantes de la época, quien público un manifiesto sobre los derechos de la mujer y la ciudadanía, en el que se reivindicaba la emancipación e independencia de la mujer. Este hecho, que debió ser tan importante como la declaración de Derechos del Hombre,  no tuvo la acogida que se esperaba en Europa.  Sus demandas eran libertad, igualdad y derechos políticos, especialmente el derecho al voto, para las mujeres.

 

Por otro lado en el año de 1972, Mary Wollstonecraft escribe la obra Vindicación de los Derechos de la Mujer, un relato que apela contra la exclusión de las mujeres y en el que pone de manifiesto que la clave para enfrentar la subordinación femenina era tener acceso a la educación.  A estas reivindicaciones se las conoce como la primera ola del feminismo.

 

No obstante, hacia 1804 el código civil napoleónico recoge avances de la Revolución Francesa, eliminando todo aquello ganado por las mujeres e impone que el único deber y obligación de la mujer es cuidar del hogar, ser madres y esposas de los ciudadanos (las mujeres de entonces no eran consideradas ciudadanas). Aquellas mujeres que tuvieron una relevancia en la participación política durante la Revolución fueron condenadas a la guillotina.

 

Siguiendo con acontecimientos importantes como puntos de inflexión para que las mujeres obtuvieran derechos, el sufragismo fue uno de ellos.  En estados Unidos, en 1848,  se aprobó la Declaración de Séneca Falls, uno de los textos esenciales del sufragismo americano y en el que se planteaban dos puntos de gran importancia para las mujeres: la ciudadanía civil para las mujeres y los principios que deben modificar las costumbres (p.e el cuidado del hogar, el divorcio, etc.). Ello tenía dos objetivos muy claros, conseguir el derecho al voto y los derechos educativos.  Así mismo, al otro lado del mundo, en Inglaterra, las mujeres estaban en la lucha directa. Interrumpieron los discursos de los ministros, fueron encarceladas, recurrieron a la huelga de hambre y lograron tener como Aliado a John Stuart Mill, político y economista, que llevó este tema de debate al parlamento e inició un movimiento de sufragio femenino, logrando superar la subordinación y su emancipación. Así en 1928, después de la I Guerra Mundial, las mujeres inglesas obtendrían el derecho al voto en igualdad de condiciones.

 

Por otro lado, el marxismo como vertiente económica también abrió otra posibilidad de lucha, que no tenía que ver con lo biológico (la naturalización de la mujer, débil, cuidadora del hogar y la familia), sino con un aspecto social en donde la emancipación se daría cuando la mujer tuviera una independencia económica. Sin embargo, hubo contradicciones,  pues acusarían a las sufragistas de olvidar a las mujeres proletarias porque en medio del capitalismo era inviable o de poca importancia la cuestión femenina.

 

Finalmente, hay que poner de manifiesto a Betty Friedan, autora de la mística de la feminidad, esto es, toda  patología que no tiene un origen exacto pero que está asociada a estereotipos sociales y que provoca problemas como  ansiedad, neurosis e incluso suicidio.  Esta autora llega a esa conclusión al terminar la Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos y los medios de comunicación se encargaron de que las mujeres fueran alejadas de los empleos, que obtuvieron durante la guerra, y tuvieran que volver a las labores del cuidado del hogar como su principal obligación y su único destino. En la actualidad, ese estereotipo sigue latente porque aunque hayamos ganado terreno en el ámbito académico y profesional aún somos las principales responsables del cuidado del hogar y los hijos.

 

A modo de de conclusión, en la actualidad el mundo concentra desigualdades de todo tipo: económicas, sociales, ambientales.  No obstante, dentro de esa amplia gama de disparidad, las mujeres son afectadas en mayor medida, y aún hay un largo recorrido que debemos atravesar, un camino que ha sido precedido desde siglos atrás por grandes heroínas que debemos tener siempre como precedentes, pues gracias a ellas hoy por hoy contamos con derechos que en su época eran impensables.  En este día de conmemoración de la mujer debemos seguir en pie de lucha y seguir trabajando hasta llegar al final de la igualdad y la justicia, en donde todas las mujeres tengamos igual oportunidad de realización. 

¡¡Feliz día de  la mujer!!

Fanny Collante Rivera
Voluntaria Justicia y Paz

 

[1] Cálculos de Oxfam a partir de los datos sobre la riqueza de las personas más ricas de la lista  de milmillonarios elaborada por Forbes y los datos sobre la riqueza del 50% más pobre de la  población obtenida del informe de Credit Suisse Global Wealth Databook 2016. Global Wealth Databook 2016.

[2] Europa press Internacional, Mujeres y niñas dedican 200 millones de horas al día para recoger agua.

[3] Estudios del Instituto Nacional de Estadística, en su publicación 'Mujeres y Hombres en España', y el Ministerio de Educación.

[4] Oxfam Intermon, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

[5] Los 8 datos más impactantes sobre la desigualdad de género, La nueva España.



Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/

En la actualidad

Son varias las causas de la desigualdad en el mundo actual: la mala distribución y el mal uso de la tierra, las privatizaciones, el acceso desigual a la educación, la corrupción de los gobiernos, el deterioro del medio ambiente y las graves consecuencias en los países más pobres, etc. Hechos que dejan como resultado, un incremento en la brecha entre ricos y pobres. Actualmente, ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad) [1].

 

No obstante, de todas las formas de desigualdad que se presentan,  hay que poner de relieve la desigualdad entre hombres y mujeres, pues es evidente que las causas anteriormente mencionadas afectan en mayor medida a estas últimas.  Hoy en día la brecha entre hombres y mujeres en todos los ámbitos se sigue manteniendo.

 

Por ejemplo, en términos de pobreza, el acceso al agua es fundamental, y a pesar de que  los últimos años más personas pueden acceder al agua potable, según el Fondo para las Naciones Unidas para la infancia, aún las mujeres y niñas de países subsaharianos  dedican diariamente 200 millones de horas para ir a recoger agua. Esto implica una disminución notable en términos de tiempo y oportunidades, así como del tiempo que dedican a sus familias, salud infantil, otras tareas del hogar y sus actividades de ocio [2].

 

Encontramos también disparidades en ámbitos como la educación. En la actualidad, de las mujeres que pueden acceder a la universidad, el rendimiento de las mujeres en los títulos de grado y máster supera en diez puntos porcentuales al de los hombres: el 71,4% frente al 61,8%; el 61,1% de los lectores de tesis doctorales con menos de 34 años son  mujeres, sin embargo, las mujeres solo representan el 16,8% del total de catedráticos de las universidades [3].

 

Por otro lado, pero no menos importante, está la violencia machista.  Es la principal causa de muerte de mujeres en el mundo.  Según datos de Oxfam, 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual  en algún momento de su vida [4]. En España, aunque se han puesto en marcha avances legislativos como la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y  la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, las cifras demuestran que lo puesto en papel no ha logrado calar en la sociedad.  Desde que en el 2003 se empezaron a contabilizar oficialmente los casos por muertes de mujeres a causa de la violencia de género, ésta no ha dejado de ir en aumento; 917 casos de mujeres asesinadas en los últimos 14 años.  Una cifra que habla por sí sola.

 

Y así en cada ámbito, aún mueren cerca de 800 mujeres debido a causas relacionadas con la maternidad, los salarios de las mujeres son entre un 10% y un 30% menos que los de los hombres, en el ámbito político y de toma de decisiones solo el 22%  representa a la mujer en el parlamento, en  los países donde existe conflicto y se logran mesas de negociación  solo el 9% de las negociadoras son mujeres [5]. Las mujeres seguimos en una espiral de lucha continua por lograr justicia e igualdad. 

 

Hablemos un poco de historia

La lucha reivindicativa de la mujer lleva varios siglos a cuestas y, a pesar de que en la actualidad es inconcebible que una mujer no pueda acceder a la universidad o tener un trabajo como médica o tener el derecho al  voto, aún seguimos en desventaja y con menos oportunidades en comparación con los hombres.  No obstante, es importantísima la lucha, ya que todos esos logros se deben a batallas de mujeres valientes a lo largo de la historia.

 

Podemos remontar la historia de la lucha por la igualdad a partir del siglo XIX.  Es a partir de una importante participación de las mujeres en las revoluciones de la humanidad, como la revolución francesa y la revolución industrial cuando comienza una lucha organizada y colectiva de las mujeres,  ligadas a ideologías igualitarias y de mejoras en las condiciones de trabajo. 

 

Olympe de Gouges, es una de ellas;  una de las precursoras más importantes de la época, quien público un manifiesto sobre los derechos de la mujer y la ciudadanía, en el que se reivindicaba la emancipación e independencia de la mujer. Este hecho, que debió ser tan importante como la declaración de Derechos del Hombre,  no tuvo la acogida que se esperaba en Europa.  Sus demandas eran libertad, igualdad y derechos políticos, especialmente el derecho al voto, para las mujeres.

 

Por otro lado en el año de 1972, Mary Wollstonecraft escribe la obra Vindicación de los Derechos de la Mujer, un relato que apela contra la exclusión de las mujeres y en el que pone de manifiesto que la clave para enfrentar la subordinación femenina era tener acceso a la educación.  A estas reivindicaciones se las conoce como la primera ola del feminismo.

 

No obstante, hacia 1804 el código civil napoleónico recoge avances de la Revolución Francesa, eliminando todo aquello ganado por las mujeres e impone que el único deber y obligación de la mujer es cuidar del hogar, ser madres y esposas de los ciudadanos (las mujeres de entonces no eran consideradas ciudadanas). Aquellas mujeres que tuvieron una relevancia en la participación política durante la Revolución fueron condenadas a la guillotina.

 

Siguiendo con acontecimientos importantes como puntos de inflexión para que las mujeres obtuvieran derechos, el sufragismo fue uno de ellos.  En estados Unidos, en 1848,  se aprobó la Declaración de Séneca Falls, uno de los textos esenciales del sufragismo americano y en el que se planteaban dos puntos de gran importancia para las mujeres: la ciudadanía civil para las mujeres y los principios que deben modificar las costumbres (p.e el cuidado del hogar, el divorcio, etc.). Ello tenía dos objetivos muy claros, conseguir el derecho al voto y los derechos educativos.  Así mismo, al otro lado del mundo, en Inglaterra, las mujeres estaban en la lucha directa. Interrumpieron los discursos de los ministros, fueron encarceladas, recurrieron a la huelga de hambre y lograron tener como Aliado a John Stuart Mill, político y economista, que llevó este tema de debate al parlamento e inició un movimiento de sufragio femenino, logrando superar la subordinación y su emancipación. Así en 1928, después de la I Guerra Mundial, las mujeres inglesas obtendrían el derecho al voto en igualdad de condiciones.

 

Por otro lado, el marxismo como vertiente económica también abrió otra posibilidad de lucha, que no tenía que ver con lo biológico (la naturalización de la mujer, débil, cuidadora del hogar y la familia), sino con un aspecto social en donde la emancipación se daría cuando la mujer tuviera una independencia económica. Sin embargo, hubo contradicciones,  pues acusarían a las sufragistas de olvidar a las mujeres proletarias porque en medio del capitalismo era inviable o de poca importancia la cuestión femenina.

 

Finalmente, hay que poner de manifiesto a Betty Friedan, autora de la mística de la feminidad, esto es, toda  patología que no tiene un origen exacto pero que está asociada a estereotipos sociales y que provoca problemas como  ansiedad, neurosis e incluso suicidio.  Esta autora llega a esa conclusión al terminar la Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos y los medios de comunicación se encargaron de que las mujeres fueran alejadas de los empleos, que obtuvieron durante la guerra, y tuvieran que volver a las labores del cuidado del hogar como su principal obligación y su único destino. En la actualidad, ese estereotipo sigue latente porque aunque hayamos ganado terreno en el ámbito académico y profesional aún somos las principales responsables del cuidado del hogar y los hijos.

 

A modo de de conclusión, en la actualidad el mundo concentra desigualdades de todo tipo: económicas, sociales, ambientales.  No obstante, dentro de esa amplia gama de disparidad, las mujeres son afectadas en mayor medida, y aún hay un largo recorrido que debemos atravesar, un camino que ha sido precedido desde siglos atrás por grandes heroínas que debemos tener siempre como precedentes, pues gracias a ellas hoy por hoy contamos con derechos que en su época eran impensables.  En este día de conmemoración de la mujer debemos seguir en pie de lucha y seguir trabajando hasta llegar al final de la igualdad y la justicia, en donde todas las mujeres tengamos igual oportunidad de realización. 

¡¡Feliz día de  la mujer!!

Fanny Collante Rivera
Voluntaria Justicia y Paz

 

[1] Cálculos de Oxfam a partir de los datos sobre la riqueza de las personas más ricas de la lista  de milmillonarios elaborada por Forbes y los datos sobre la riqueza del 50% más pobre de la  población obtenida del informe de Credit Suisse Global Wealth Databook 2016. Global Wealth Databook 2016.

[2] Europa press Internacional, Mujeres y niñas dedican 200 millones de horas al día para recoger agua.

[3] Estudios del Instituto Nacional de Estadística, en su publicación 'Mujeres y Hombres en España', y el Ministerio de Educación.

[4] Oxfam Intermon, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

[5] Los 8 datos más impactantes sobre la desigualdad de género, La nueva España.



Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/

En la actualidad

Son varias las causas de la desigualdad en el mundo actual: la mala distribución y el mal uso de la tierra, las privatizaciones, el acceso desigual a la educación, la corrupción de los gobiernos, el deterioro del medio ambiente y las graves consecuencias en los países más pobres, etc. Hechos que dejan como resultado, un incremento en la brecha entre ricos y pobres. Actualmente, ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad) [1].



Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/

En la actualidad

Son varias las causas de la desigualdad en el mundo actual: la mala distribución y el mal uso de la tierra, las privatizaciones, el acceso desigual a la educación, la corrupción de los gobiernos, el deterioro del medio ambiente y las graves consecuencias en los países más pobres, etc. Hechos que dejan como resultado, un incremento en la brecha entre ricos y pobres. Actualmente, ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas (la mitad de la humanidad) [1].

No obstante, de todas las formas de desigualdad que se presentan,  hay que poner de relieve la desigualdad entre hombres y mujeres, pues es evidente que las causas anteriormente mencionadas afectan en mayor medida a estas últimas.  Hoy en día la brecha entre hombres y mujeres en todos los ámbitos se sigue manteniendo.

 

Por ejemplo, en términos de pobreza, el acceso al agua es fundamental, y a pesar de que  los últimos años más personas pueden acceder al agua potable, según el Fondo para las Naciones Unidas para la infancia, aún las mujeres y niñas de países subsaharianos  dedican diariamente 200 millones de horas para ir a recoger agua. Esto implica una disminución notable en términos de tiempo y oportunidades, así como del tiempo que dedican a sus familias, salud infantil, otras tareas del hogar y sus actividades de ocio [2].

 

Encontramos también disparidades en ámbitos como la educación. En la actualidad, de las mujeres que pueden acceder a la universidad, el rendimiento de las mujeres en los títulos de grado y máster supera en diez puntos porcentuales al de los hombres: el 71,4% frente al 61,8%; el 61,1% de los lectores de tesis doctorales con menos de 34 años son  mujeres, sin embargo, las mujeres solo representan el 16,8% del total de catedráticos de las universidades [3].

 

Por otro lado, pero no menos importante, está la violencia machista.  Es la principal causa de muerte de mujeres en el mundo.  Según datos de Oxfam, 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual  en algún momento de su vida [4]. En España, aunque se han puesto en marcha avances legislativos como la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y  la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, las cifras demuestran que lo puesto en papel no ha logrado calar en la sociedad.  Desde que en el 2003 se empezaron a contabilizar oficialmente los casos por muertes de mujeres a causa de la violencia de género, ésta no ha dejado de ir en aumento; 917 casos de mujeres asesinadas en los últimos 14 años.  Una cifra que habla por sí sola.

 

Y así en cada ámbito, aún mueren cerca de 800 mujeres debido a causas relacionadas con la maternidad, los salarios de las mujeres son entre un 10% y un 30% menos que los de los hombres, en el ámbito político y de toma de decisiones solo el 22%  representa a la mujer en el parlamento, en  los países donde existe conflicto y se logran mesas de negociación  solo el 9% de las negociadoras son mujeres [5]. Las mujeres seguimos en una espiral de lucha continua por lograr justicia e igualdad.



Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/

No obstante, de todas las formas de desigualdad que se presentan,  hay que poner de relieve la desigualdad entre hombres y mujeres, pues es evidente que las causas anteriormente mencionadas afectan en mayor medida a estas últimas.  Hoy en día la brecha entre hombres y mujeres en todos los ámbitos se sigue manteniendo.

Por ejemplo, en términos de pobreza, el acceso al agua es fundamental, y a pesar de que  los últimos años más personas pueden acceder al agua potable, según el Fondo para las Naciones Unidas para la infancia, aún las mujeres y niñas de países subsaharianos  dedican diariamente 200 millones de horas para ir a recoger agua. Esto implica una disminución notable en términos de tiempo y oportunidades, así como del tiempo que dedican a sus familias, salud infantil, otras tareas del hogar y sus actividades de ocio [2].

Encontramos también disparidades en ámbitos como la educación. En la actualidad, de las mujeres que pueden acceder a la universidad, el rendimiento de las mujeres en los títulos de grado y máster supera en diez puntos porcentuales al de los hombres: el 71,4% frente al 61,8%; el 61,1% de los lectores de tesis doctorales con menos de 34 años son  mujeres, sin embargo, las mujeres solo representan el 16,8% del total de catedráticos de las universidades [3].

Por otro lado, pero no menos importante, está la violencia machista.  Es la principal causa de muerte de mujeres en el mundo.  Según datos de Oxfam, 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual  en algún momento de su vida [4]. En España, aunque se han puesto en marcha avances legislativos como la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y  la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, las cifras demuestran que lo puesto en papel no ha logrado calar en la sociedad.  Desde que en el 2003 se empezaron a contabilizar oficialmente los casos por muertes de mujeres a causa de la violencia de género, ésta no ha dejado de ir en aumento; 917 casos de mujeres asesinadas en los últimos 14 años.  Una cifra que habla por sí sola.

Y así en cada ámbito, aún mueren cerca de 800 mujeres debido a causas relacionadas con la maternidad, los salarios de las mujeres son entre un 10% y un 30% menos que los de los hombres, en el ámbito político y de toma de decisiones solo el 22%  representa a la mujer en el parlamento, en  los países donde existe conflicto y se logran mesas de negociación  solo el 9% de las negociadoras son mujeres [5]. Las mujeres seguimos en una espiral de lucha continua por lograr justicia e igualdad.

 

Hablemos un poco de historia

La lucha reivindicativa de la mujer lleva varios siglos a cuestas y, a pesar de que en la actualidad es inconcebible que una mujer no pueda acceder a la universidad o tener un trabajo como médica o tener el derecho al  voto, aún seguimos en desventaja y con menos oportunidades en comparación con los hombres.  No obstante, es importantísima la lucha, ya que todos esos logros se deben a batallas de mujeres valientes a lo largo de la historia.

Podemos remontar la historia de la lucha por la igualdad a partir del siglo XIX.  Es a partir de una importante participación de las mujeres en las revoluciones de la humanidad, como la revolución francesa y la revolución industrial cuando comienza una lucha organizada y colectiva de las mujeres,  ligadas a ideologías igualitarias y de mejoras en las condiciones de trabajo.

Olympe de Gouges, es una de ellas;  una de las precursoras más importantes de la época, quien público un manifiesto sobre los derechos de la mujer y la ciudadanía, en el que se reivindicaba la emancipación e independencia de la mujer. Este hecho, que debió ser tan importante como la declaración de Derechos del Hombre,  no tuvo la acogida que se esperaba en Europa.  Sus demandas eran libertad, igualdad y derechos políticos, especialmente el derecho al voto, para las mujeres.

Por otro lado en el año de 1972, Mary Wollstonecraft escribe la obra Vindicación de los Derechos de la Mujer, un relato que apela contra la exclusión de las mujeres y en el que pone de manifiesto que la clave para enfrentar la subordinación femenina era tener acceso a la educación.  A estas reivindicaciones se las conoce como la primera ola del feminismo.

No obstante, hacia 1804 el código civil napoleónico recoge avances de la Revolución Francesa, eliminando todo aquello ganado por las mujeres e impone que el único deber y obligación de la mujer es cuidar del hogar, ser madres y esposas de los ciudadanos (las mujeres de entonces no eran consideradas ciudadanas). Aquellas mujeres que tuvieron una relevancia en la participación política durante la Revolución fueron condenadas a la guillotina.

Siguiendo con acontecimientos importantes como puntos de inflexión para que las mujeres obtuvieran derechos, el sufragismo fue uno de ellos.  En estados Unidos, en 1848,  se aprobó la Declaración de Séneca Falls, uno de los textos esenciales del sufragismo americano y en el que se planteaban dos puntos de gran importancia para las mujeres: la ciudadanía civil para las mujeres y los principios que deben modificar las costumbres (p.e el cuidado del hogar, el divorcio, etc.). Ello tenía dos objetivos muy claros, conseguir el derecho al voto y los derechos educativos.  Así mismo, al otro lado del mundo, en Inglaterra, las mujeres estaban en la lucha directa. Interrumpieron los discursos de los ministros, fueron encarceladas, recurrieron a la huelga de hambre y lograron tener como Aliado a John Stuart Mill, político y economista, que llevó este tema de debate al parlamento e inició un movimiento de sufragio femenino, logrando superar la subordinación y su emancipación. Así en 1928, después de la I Guerra Mundial, las mujeres inglesas obtendrían el derecho al voto en igualdad de condiciones.

Por otro lado, el marxismo como vertiente económica también abrió otra posibilidad de lucha, que no tenía que ver con lo biológico (la naturalización de la mujer, débil, cuidadora del hogar y la familia), sino con un aspecto social en donde la emancipación se daría cuando la mujer tuviera una independencia económica. Sin embargo, hubo contradicciones,  pues acusarían a las sufragistas de olvidar a las mujeres proletarias porque en medio del capitalismo era inviable o de poca importancia la cuestión femenina.

Finalmente, hay que poner de manifiesto a Betty Friedan, autora de la mística de la feminidad, esto es, toda  patología que no tiene un origen exacto pero que está asociada a estereotipos sociales y que provoca problemas como  ansiedad, neurosis e incluso suicidio.  Esta autora llega a esa conclusión al terminar la Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos y los medios de comunicación se encargaron de que las mujeres fueran alejadas de los empleos, que obtuvieron durante la guerra, y tuvieran que volver a las labores del cuidado del hogar como su principal obligación y su único destino. En la actualidad, ese estereotipo sigue latente porque aunque hayamos ganado terreno en el ámbito académico y profesional aún somos las principales responsables del cuidado del hogar y los hijos.

Fanny Collante Rivera
Voluntaria Justicia y Paz

 

[1] Cálculos de Oxfam a partir de los datos sobre la riqueza de las personas más ricas de la lista  de milmillonarios elaborada por Forbes y los datos sobre la riqueza del 50% más pobre de la  población obtenida del informe de Credit Suisse Global Wealth Databook 2016. Global Wealth Databook 2016.

[2] Europa press Internacional, Mujeres y niñas dedican 200 millones de horas al día para recoger agua.

[3] Estudios del Instituto Nacional de Estadística, en su publicación 'Mujeres y Hombres en España', y el Ministerio de Educación.

[4] Oxfam Intermon, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

[5] Los 8 datos más impactantes sobre la desigualdad de género, La nueva España.



Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/


A modo de de conclusión, en la actualidad el mundo concentra desigualdades de todo tipo: económicas, sociales, ambientales.  No obstante, dentro de esa amplia gama de disparidad, las mujeres son afectadas en mayor medida, y aún hay un largo recorrido que debemos atravesar, un camino que ha sido precedido desde siglos atrás por grandes heroínas que debemos tener siempre como precedentes, pues gracias a ellas hoy por hoy contamos con derechos que en su época eran impensables.  En este día de conmemoración de la mujer debemos seguir en pie de lucha y seguir trabajando hasta llegar al final de la igualdad y la justicia, en donde todas las mujeres tengamos igual oportunidad de realización.

¡¡Feliz día de  la mujer!!

 

Fanny Collante Rivera
Voluntaria Justicia y Paz

 

 

[1] Cálculos de Oxfam a partir de los datos sobre la riqueza de las personas más ricas de la lista  de milmillonarios elaborada por Forbes y los datos sobre la riqueza del 50% más pobre de la  población obtenida del informe de Credit Suisse Global Wealth Databook 2016. Global Wealth Databook 2016.
[2] Europa press Internacional, Mujeres y niñas dedican 200 millones de horas al día para recoger agua.
[3] Estudios del Instituto Nacional de Estadística, en su publicación 'Mujeres y Hombres en España', y el Ministerio de Educación.
[4] Oxfam Intermon, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
[5] Los 8 datos más impactantes sobre la desigualdad de género, La nueva España.

Fanny Collante Rivera
Voluntaria Justicia y Paz

Leer más: https://www.juspax-es.org/news/la-lucha-reivindicativa-de-la-mujer-una-lucha-de-siglos/