Los 7 activistas del Movimiento Plowshares de King Bay declarados culpables de todos los cargos

Los 7 activistas del Movimiento Plowshares de King Bay declarados culpables de todos los cargos

El viernes 25 de octubre de 2019 marcó el final del juicio que duró una semana en Brunswick, Georgia contra 7 activistas de King Bay (KBP7) por haber entrado en la Base Naval de Submarinos de Kings Bay, en la que cada submarino Trident poseía una capacidad de carga de 20 misiles termonucleares D5 capaces de eliminar a todo ser vivo de la faz de la tierra.

 

El Tribunal les declaró culpables de los delitos de conspiración, destrucción y depredación de la propiedad del gobierno y allanamiento. Serán sentenciados en los próximos 90 días y harán frente a más de 20 años de cárcel.

 

“Hay muchas instalaciones en el Pentágono, y solo nos fuimos de una. Es un lugar en el que han convertido la ley en un arma.  La mayoría de las veces la usan contra los pobres, las personas que viven en los barrios complicados de este país lo saben muy bien”. Dijo Mark Colville, uno de los activistas.

 

Cómo empezó todo

El afán espiritual de los KBP7 empezó 18 meses antes, el 4 de abril de 2018, cuando siete activistas católicos por la paz quisieron hacer realidad el mandato del Profeta Isaías “convertir las espadas en arados”. Saltaron la valla de seguridad e irrumpieron en la Base Naval de St.Marys, Georgia, una de las bases con la colección de armas nucleares más grandes del mundo.

 

Creían en la profecía de Isaías que dice: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra". Con solo martillos, pintura en aerosol roja y biberones de su propia sangre, procedieron simbólicamente a "convertir las espadas en rejas de arado" con la esperanza de aumentar la conciencia pública sobre la capacidad nuclear que tiene el ataque Trident para acabar con la vida humana en la Tierra.

 

Entraron en tres áreas de la base: el edificio de la administración, la instalación del monumento de misiles D5 y los bunkers de almacenamiento de armas nucleares.

 

Durante dos horas pasaron desapercibidos en la base naval. Envolvieron varias áreas con cintas de grabaciones de crímenes, derramaron su sangre en las señales de “Trident”, pintaron tres áreas con pintura roja y acusaron a los militares de crímenes contra la paz refiriéndose al Tratado de No Proliferación.

 

Colgaron carteles que decían: “La lógica final del racismo es el genocidio” (una cita del Dr. Martin Luther King, Jr.), “Armas nucleares: ilegales- inmorales” y “La lógica final del Trident es el homicidio”. Con esto se refieren a la extinción del ser humano a través de las guerras nucleares.

 

Tras una hora, los miembros de los KBP7 se sentaron y rezaron esperando a que seguridad descubriera su mensaje de desarme nuclear y les arrestaran. En un primer momento, se les negó a todos la posibilidad de pagar una fianza, pero más tarde les fue concedida a seis de los siete activistas.

 

Steve Kelly no tuvo la opción de pagar una fianza debido a un caso pendiente en la base naval submarina en el Estado de Washington. Martha Hennessy, Carmen Trotta y Patric O’Neil decidieron aceptar la fianza y se les sometió a una monitorización electrónica y a reclusión domiciliaria. Liz McAlister, Clare Grady y Mark Colville eligieron seguir organizándose desde la cárcel del condado de Glynn en Brunswick, Georgia, mientras esperaban el juicio.

 

Esta acción es la más reciente de las 100 similares llevadas a cabo en todo el mundo por los activistas del Movimiento Plowshares (Reja de Arado) que comenzaron en 1980 en King of Prussia, Pennsylvania.

 

El juicio

El lunes 21 de octubre de 2019, se celebró el juicio histórico contra los KBP7 ante la Corte de Distrito del Sur de Georgia en Brunswick.

 

El jurado estaba compuesto por nueve mujeres y tres hombres.

 

Los KBP7 fueron acusados de un delito menor y tres delitos graves que incluían delitos de conspiración, destrucción y depredación de la propiedad del gobierno y allanamiento. Las sanciones por dichas faltas se traducen en un total de veinte años de cárcel.

 

La jueza Lisa Godbey Wood declaró que no aceptaría como peritos a Daniel Ellsberg, Prof.Frances Boyle, Prof. Jeannine Hill-Fletcher, y al Obispo Kopacz. Quienes proporcionarían la mayoría de los argumentos de defensa relativos al derecho internacional, moral y objeciones religiosas.

El abogado defensor, Bill Quigley, describió cómo cada uno de los siete acusados han dedicado sus vidas a la pobreza voluntaria, alimentando y sirviendo a los más necesitados y trabajando por la paz.

 

En el segundo día del juicio, el Gobierno presentó su demanda contra los KBP7. Se enseñaron vídeos que realizaron dos de los acusados para documentar sus acciones. No hicieron ningún esfuerzo en esconder estas actividades porque su objetivo era llevar a juicio la industria de armas nucleares por crímenes contra la humanidad mediante la muestra del almacén de armas nucleares más grande del mundo capaz de acabar con la vida humana sobre la tierra.

 

En uno de los vídeos aparecía Patrick O’Neil dando golpes de martillo a un monumento del misil Tridente II D5. Otros videos mostraban cómo pintaban y esparcían sangre en las señales de “Tridente”. Durante la acusación también se presentaron mensajes telefónicos y fotos enviadas por los acusados durante las acciones.

Los miembros del KBP7 fueron arrestados de forma pacífica, nadie salió herido y no hubo destrozos importantes, salvo algunas señales y un “santuario” dedicado al misil Tridente.

 

En el tercer día, los acusados hablaron de sus fuertes motivaciones de fe y de su conocimiento sobre los terribles efectos de las armas nucleares. Martha Hennessy leyó en los cargos que las armas nucleares eran siempre ilegales.

 

Carmen Trotta atestiguó que estuvo en la base naval porque esta contiene un cuarto de las armas nucleares desplegadas por Estados Unidos y que no puede ser legal la destrucción de casi toda la vida en la Tierra.

 

Clare Grady atestiguó que, las consecuencias de una guerra mundial nuclear son tan atroces que es necesario crear la palabra “homnicida”.

 

Mark Colville escribió “idolatría” en una de las replicas de los misiles, explicó en la Corte que la Biblia nos urge a eliminar incluso a los grandes ídolos.

 

O’Neil, representándose a sí mismo, explicó que los trabajadores católicos llevan a cabo acciones pacíficas y van en contra de la ley como Rosa Parks, Susan B. Anthony o el Dr. King para conseguir cambios sociales. Según un resumen diario de los KPB7, O’Neil llevó a la Corte la ley internacional con la mención al Tratado de No Proliferación y el nuevo Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares.