No podemos servir a Dios y a la opresión del pueblo palestino

No podemos servir a Dios y a la opresión del pueblo palestino

La Comisión General de Justicia y Paz se ha adherido al comunicado de Kairós Palestina y Kairós Global por la Justicia, sobre la opresión de Israel al pueblo palestino.

Un clamor de esperanza: Llamamiento a la acción decisiva


Nosotros/as, Kairós Palestina y Kairós Global por la Justicia, una coalición mundial nacida en respuesta al documento de Kairós Palestina: “Un momento de Verdad: una palabra de fe, esperanza y amor desde el corazón del sufrimiento palestino”, hacemos este urgente llamado a las personas cristianas, las iglesias y lasinstituciones ecuménicas. Lo hacemos junto con cristianos/as comprometidos/as en Palestina y en todo el mundo. Esto es un llamamiento a una acción decisiva sobre una cuestión que creemos tiene relación con la integridad de nuestra fe cristiana.

Hemos  llegado  a  un  punto  crítico  en  la  lucha  para  poner  fin  a  la  opresión  del  pueblo palestino. La adopción por el Estado de Israel de la Ley del Estado Nación en 2018 legalizó la  discriminación  institucional  en  Israel  y  los  territorios  palestinos,  privando  oficialmente  al pueblo  palestino  de  sus  derechos  a  la  vida,  al  sustento  y  a  un  futuro  en  su  patria.  Los  actos recientes  del  gobierno  de  Estados  Unidos  han  apoyado  el  proyecto  en  curso  de  Israel  de apoderarse de la tierra  y  lograr el control de todo el territoriode Palestina. Entre ellos, cabe mencionar  el  traslado  de  su  embajada  a  Jerusalén  en  2018,  su  anuncio  en  2019  de  que  el gobierno  de  los  Estados  Unidos  ya  no  considera  que  las  colonias  en  Cisjordania  sean “incompatibles con el Derecho Internacional”, y el plan “Paz para la prosperidad” de 2020. Impulsado  por  el  apoyo  de  Estados  Unidos  y  envalentonado  por  la  respuesta  ineficaz  de  la comunidad  internacional,  el  recién  formado  gobierno  de  coalición  de  Israel  ha  despejado  el camino para la anexión total de alrededor de un tercio de la ocupada Cisjordania, incluido el Valle  del  Jordán.  Todo  esto  deja  aún  más  claro  que  se  acabó  la  ilusión  de  que  Israel  y  las potencias  mundiales  tienen  la  intención  de  honrar  y  defender  los  derechos  del  pueblo palestino  a  la  dignidad,  la  autodeterminación   y  los  derechos  humanos  fundamentales garantizados  por  el  Derecho  Internacional,  incluido  el  derecho  al  retorno  de  las  y  los refugiados  palestinos.  Es  hora  de  que  la  comunidad  internacional,  a  la  luz  de  estos acontecimientos,  reconozca  a  Israel  como  un  Estado  de  apartheid  de  acuerdo  al  Derecho Internacional. Continúa