Reunión anual de los obispos y delegados responsables de la pastoral de las personas migrantes

Reunión anual de los obispos y delegados responsables de la pastoral de las personas migrantes

Estocolmo ha acogido del 13 al 15 de julio la Reunión anual de los obispos y delegados responsables de la pastoral de las personas migrantes, por invitación del cardenal Anders Arborelius OCD, Jefe de la Sección de Migración para la Pas­to­ral Social, de la Comisión del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE).

Emilio José Gómez acudió a petición de José Luis Pinilla junto con el Obispo de Astorga Juan Antonio Menéndez, teniendo la oportunidad de presentar el video “Tendiendo puentes”  realizado por la red migrantes con derechos.

La cita giró en torno al lema Inspirar cambios: formar, informar y crear conciencia sobre movilidad humana. Durante los tres días del encuentro se describió cómo determinadas formas de comunicar en torno a las migraciones generan incomprensión y rechazo en las sociedades de acogida. Abordó esta cuestión José María La Porte, decano de la Facultad de Comunicación Social Institucional de la Universidad de la Santa Cruz, en Roma.

En las distintas intervenciones, se exhortó a las comisiones y delegaciones de Migraciones a comunicar su labor, invirtiendo tiempo y recursos en la formación de los comunicadores y el uso de las redes sociales. No siempre –se reconoció– hacen falta nuevas herramientas o multiplicar las apariciones públicas. La prioridad sobre todo es, en estas intervenciones, transmitir de forma sencilla y clara los principios que inspiran este compromiso de la Iglesia. Fundamentalmente, la dignidad de cada ser humano.

Para que esta afirmación tenga fuerza, hace falta que todas las áreas pastorales de la Iglesia den testimonio compartido de su deseo de proteger a la persona. «No se puede estar a favor de defender la dignidad de los migrantes, y en contra de defender la vida y la familia; y al revés, no puedes defender la vida desde su creación hasta su fin natural y no defender la vida y dignidad de los migrantes», fue la conclusión.

A lo largo del fin de semana, los obispos participantes se reunieron con representantes de Cáritas Suecia, la Comisión Católica Internacional de Migraciones y la sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral. En estos encuentros se compartieron iniciativas, como la estrategia de las Cáritas europeas de llevar a cabo campañas conjuntas en las redes sociales, adaptadas a las circunstancias de cada país.

Los representantes del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral ampliaron esta visión, hablando de la colaboración con otras realidades eclesiales que se ocupan de la pastoral de los migrantes. «Cooperar con otros jugadores de la sociedad civil pero sin ambigüedad –explicaron– puede ser importante para promover la cultura del encuentro y corregir las imágenes equivocadas» que muchas veces circulan por la red.

Durante el encuentro, los obispos europeos tuvieron además la ocasión de visitar y compartir la Eucaristía con varias comunidades católicas de inmigrantes que funcionan en Estocolmo, sobre todo de Oriente Medio y América Latina.

Un recuerdo especial se dirigió a los miles de ucranianos desplazados dentro de su propio país u obligados a pedir asilo fuera de él a causa de la guerra. «A pesar de sus muchas dificultades, la Iglesia está agradecida [a estas comunidades] por su testimonio de vivir el Evangelio de Cristo y proclamarlo en su país de destino».

Fuente Alfa y Omega