Vulneraciones de derechos en el CIE de Madrid

Vulneraciones de derechos en el CIE de Madrid

El 23 de enero SOS Racismo Madrid, Karibu, Pueblos Unidos y la Coordinadora de Barrios de Madrid publican un comunicado conjunto denunciando las vulneraciones de derechos en el CIE de Madrid. El comunicado explica en un lenguaje muy sencillo las denuncias del Juez Ramiro García de Dios, fruto de sus visitas al centro en diciembre y enero así como las quejas de internos y de las organizaciones no gubernamentales que lo visitan.

El Juez ha requerido al Director del CIE a tramitar las solicitudes de asilo, organizando el registro de las mismas. El Juez ha destacado el incumplimiento de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía de portar una placa en lugar visible con su número de identificación profesional para evitar cualquier tipo de extralimitación verbal o física.

El Juez ha constatado el frío intenso en el interior del CIE así como la escasez de la comida. A lo largo de los años muchas personas internas se han quejado de las deficiencias del sistema de calefacción, de la escasez de la ropa de abrigo y de la mala e insuficiente alimentación.

Este comunicado se produce en un momento de emergencia social en Madrid en que los recursos públicos y privados son incapaces de atender al número creciente de indigentes que llegan a la capital y que pasan las noches en las calles. Está creciendo el número de personas sin hogar, está creciendo el número de inmigrantes y refugiados, está creciendo el número de extranjeros sin hogar. La pasividad de las Administraciones públicas, desde el Ayuntamiento hasta la Comunidad Autónoma y el Gobierno central, ha provocado la reacción de organizaciones civiles y de la Iglesia. Es escandaloso el número de personas que se han quedado en estos días fuera incluso de la Campaña de Frío del Ayuntamiento.

Es escandaloso que todas las Administraciones hayan permanecido tan poco operativas en estos tiempos de emergencia en su respuesta ante la crisis, más preocupadas de sus debates demagógicos que de atender a las víctimas de la emergencia y afrontar las causas de las migraciones y las guerras. Este miércoles San Egidio organizaba una recogida de mantas, sacos de dormir y abrigos para quienes viven en la calle para distribuirlos esa misma noche. Y el próximo lunes el Cardenal Osoro ha organizado una nueva reunión para afrontar la emergencia.

La Mesa de la Hospitalidad de la Iglesia de Madrid se ha reunido en dos ocasiones en el mes de enero para coordinar una respuesta. Hasta ahora ha sido principalmente la respuesta ciudadana, de no creyentes y creyentes, la que ha atendido a las situaciones más urgentes. La sociedad civil ha permanecido alerta a las emergencias sociales cuando la Administración no aportaba ni los recursos disponibles ni se preocupaba por incrementarlos.

En estos primeros días de febrero parece que la iniciativa social ha despertado a las Administraciones y se empiezan a habilitar recursos públicos. La respuesta social y eclesial ha sido un signo profético, un hecho significativo que denuncia y devuelve la responsabilidad a quien constitucionalmente debe garantizar los derechos humanos.

La Iglesia de Madrid quiere abrazar a quienes huyen de la guerra y del hambre, a quienes abandonan su país por la discriminación, por la persecución, por la pobreza y por la degradación ambiental. “…La Iglesia está dispuesta a comprometerse en primera persona… Sin embargo, para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil…“ (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada mundial del Migrante y del Refugiado 2018, 14 de enero de 2018).

En nuestra conciencia resuenan las palabras bíblicas: «El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios» (Lv 19,34).

La llamada de atención a la emergencia no nos debe hacer olvidar la perspectiva de abordar las causas y proponer intervenciones profundas y de más calado. Estas migraciones son una oportunidad para construir un futuro de paz. “La sabiduría de la fe alimenta esta mirada, capaz de reconocer que todos, «tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal...

Observando a los migrantes y a los refugiados, esta mirada sabe descubrir que no llegan con las manos vacías: traen consigo la riqueza de su valentía, su capacidad, sus energías y sus aspiraciones, y por supuesto los tesoros de su propia cultura, enriqueciendo así la vida de las naciones que los acogen. Esta mirada sabe también descubrir la creatividad, la tenacidad y el espíritu de sacrificio de incontables personas, familias y comunidades que, en todos los rincones del mundo, abren sus puertas y sus corazones a los migrantes y refugiados, incluso cuando los recursos no son abundantes... Esta mirada contemplativa sabe guiar el discernimiento de los responsables del bien público, con el fin de impulsar las políticas de acogida al máximo de lo que «permita el verdadero bien de su comunidad»...” (Mensaje del Papa Francisco para la 51 Jornada mundial de la Paz, 1 de enero de 2018, n. 3).

En el análisis de la crisis hay que denunciar no solo a las administraciones locales sino a la administración central y a las instituciones europeas. Necesitamos acoger, proteger, promover e integrar a inmigrantes y refugiados.

Como dice el Papa Francisco, “cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia. A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia… Es una gran responsabilidad que la Iglesia quiere compartir con todos los creyentes y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad...” (Mensaje del Papa Francisco para la jornada mundial del migrante y del refugiado 2018, 14 de enero de 2018).

La demanda del Papa para este año relativa al Global Compact 201  es una excelente hoja de ruta e ideario para nuestra acción. Hay que elevar el listón de los derechos económicos, sociales y culturales. España debe sumarse a la Carta Social Europea revisada y a sus protocolos adicionales. La actual evaluación de España ante Naciones Unidas por los derechos económicos, sociales y culturales debe ser una oportunidad para elevar el nivel de nuestros derechos.

Los CIE no son la respuesta humana, justa y adecuada a la crisis de migrantes y refugiados.  Es urgente activar los corredores humanitarios como ya han hecho Italia, Francia y Bélgica. El Reglamento de Dublín no es la norma más adecuada para facilitar el tránsito por Europa de los refugiados. Se deben ampliar las posibilidades de entrada legal. No se puede expulsar a desplazados e inmigrantes a lugares donde les espera la persecución y la violencia.

Hay que equilibrar la preocupación por la seguridad con la garantía de todos los derechos humanos. La dignidad inviolable de quienes buscan asilo y seguridad, evitando su explotación laboral o sexual, es un derecho humano fundamental

Debemos apoyar el desarrollo humano integral de migrantes y refugiados. El camino es trabajar para que migrantes y refugiados participen plenamente en la vida de la sociedad madrileña, española y europea en una dinámica de enriquecimiento mutuo y de colaboración fecunda. Necesitamos un pacto mundial para los refugiados y un pacto mundial para una migración segura, ordenada y regulada.

“Para ofrecer a los solicitantes de asilo, a los refugiados, a los inmigrantes y a las víctimas de la trata de seres humanos una posibilidad de encontrar la paz que buscan, se requiere una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar” (Mensaje del Papa Francisco para la 51 Jornada mundial de la Paz, 1 de enero de 2018, n. 4).

Francisco Javier Alonso Rodríguez

Vicepresidente de la Comisión General y Presidente de la Comisión de Madrid