Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2023

02.01.2023

Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz  es el título del Mensaje del papa Francisco, para La 56ª Jornada Mundial de la Paz[1].

La Santa Sede hizo público este mensaje, el viernes 16 de diciembre, y la Iglesia católica celebra dicha jornada el primer día de año: 1 de enero de 2023.

Recordemos que esta Jornada fue instaurada el día 1 de enero de 1968 por el papa S. Pablo VI. En su primer mensaje[2] exhortaba a todos los hombres de buena voluntad a celebrar en todo el mundo, el primer día del año civil, «El Día de la Paz»

"Sería nuestro deseo que después, cada año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa, al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura."

A lo largo de estos 56 años, los diferentes Papas han ido sugiriendo y proponiendo caminos para transitar y ser personas colaboradoras, constructoras, artesanas de la paz, y poder favorecer y alcanzar esa línea única y verdadera del progreso humano, que indicaba S. Pablo VI en ese su primer mensaje

"La Paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso orden civil)."

El papa Francisco indica que hemos sido frágiles ante la pandemia, y la nueva guerra en Ucrania: "la cual propaga inseguridad y derrota de la humanidad en todo el mundo" e indica que "este virus del conflicto y de la guerra, es difícil de vencer porque proviene del interior del corazón humano corrompido por el pecado (Mc 7, 17-23)". Sin embargo, debemos estar vigilantes, buscar el bien común, la justicia, la verdad, ser sobrios, propone "recomenzar para trazar juntos caminos de paz".

Fundamenta el mensaje:

1)  en la Palabra, dos referencias al capítulo 5, de la primera carta del apóstol Pablo a la comunidad cristiana de Tesalónica:

«Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche» (1Ts 5,1-2).

«No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios» (1Ts 5,6).

Nos invita a prepararnos para el día del Señor, estar alertas, "ser capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, sobre todo, en las horas más oscuras y permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad a través de este momento histórico."

2) Y en la práctica; en los hechos inesperados de la historia reciente mundial (los signos de los tiempos), haciendo un recorrido por los años de la pandemia COVID-19, los conflictos y la guerra,... teniendo en cuenta las luces y las sombra y proponiendo acciones:

  • Sus sombras o dramáticas consecuencias constatadas en los diferentes ámbitos: moral, económico, social, político,  personas sin empleo y sin apoyo durante el confinamiento, sentimientos de derrota, frustración y violencia, injusticia, muerte, desolación,... todas ellas interconectadas, y actualmente siguen generando víctimas, marginación y pobreza...
  • Nos deja también luces o lecciones y descubrimientos positivos, de esperanza: nos necesitamos, «la fraternidad humana como nuestro mayor tesoro, fundada en nuestra filiación divina común, una conciencia más fuerte para poner la palabra "juntos" en el centro», reducción del consumismo, mayor solidaridad, humildad...


Nos propone una serie de acciones concretas -personales y comunitarias- que nos ayuden a mirar y construir un futuro mejor: de amor, de justicia y de paz, en definitiva, la construcción del Reino de Dios: «tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer, dejarnos transformar por Dios, [ ] concebirnos a la luz del bien común con sentido comunitario, como un "nosotros" abierto a la fraternidad universal, cuidar de forma conjunta nuestra casa, luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, garantizar la sanidad,promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras, comprometernos con la sanación de la sociedad y el planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común». Desarrollo de políticas que favorezcan la acogida y la integración de los migrantes y los más desfavorecidos. En definitiva, a estar permanentemente preparados para el día del Señor.

Finaliza el mensaje deseando a las personas que tienen responsabilidades y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, un feliz año, poder caminar juntos y "construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero"

Mis mejores sentimientos para el mundo: que la Paz que nos da Jesús, "que no es la paz del mundo ... (Jn 14, 27)", sino Él mismo que se nos dona, reine en el corazón de todas las personas.

Covadonga de Mata, Justicia y Paz Madrid.



[1] https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/20221208-messaggio-56giornatamondiale-pace2023.htm

[2] https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/messages/peace/documents/hf_p-vi_mes_19671208_i-world-day-for-peace.html