Desarme nuclear y caminos hacia una paz desarmada y desarmante
Conferencia de las Comisiones Europeas de Justicia y Paz
Taller Internacional y Asamblea General 2026
"Desarme nuclear y caminos hacia una paz desarmada y desarmante"
Del viernes 18 al lunes 21 de septiembre de 2026, Glasgow
40 delegados e invitados de Justicia y Paz Europa han concluido su taller internacional y su Asamblea General en Glasgow centrados en el desarme nuclear y la paz justa. Os ofrecemos a continuación la
declaración final
DECLARACIÓN FINAL
La seguridad no se fundamenta en la amenaza de destrucción, sino en la justicia, la dignidad humana y el bien común
Como delegados de las Comisiones Europeas de Justicia y Paz, nos reunimos en Glasgow (Escocia) del 18 al 21 de septiembre para aprender, reflexionar y actuar sobre la urgente necesidad de avanzar en el desarme nuclear. Nos encontramos en un momento de gran tensión global en el que muchos Estados con armamento nuclear están participando directamente, o lo han hecho recientemente, en conflictos militares contra naciones tanto nucleares como no nucleares. Inspirados por las palabras del Papa León XIV en su primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, instándonos a trabajar por una "paz desarmada y desarmante", nuestro encuentro puso un énfasis profundo en superar los debates abstractos para plantear la pregunta crucial: ¿cómo logramos el desarme de forma práctica?.
Desde la década de 1960, Escocia ha albergado los submarinos con armamento nuclear del Reino Unido en HMNB Clyde (Faslane), en el río Clyde. En consecuencia, desde los años 80, tanto Justicia y Paz de Escocia como la Conferencia de Obispos de Escocia, junto con un movimiento por la paz más amplio en todo el país, han abogado continuamente por una paz y seguridad auténticas, rechazando la falsa seguridad basada en el ejercicio del poder y la amenaza de la «destrucción mutua asegurada» (MAD). Durante nuestra estancia en Glasgow, nos reunimos con miembros de este consolidado movimiento escocés por la paz. Aprendimos de su firme compromiso con el desarme a través del diálogo y la diplomacia, visibilizando los catastróficos impactos humanos y medioambientales de una detonación nuclear, promoviendo una transición justa para los trabajadores del sector de la defensa y educando a la sociedad para la paz, la no violencia y la reestructuración del concepto de seguridad centrado en el Estado.
Para fundamentar nuestras reflexiones intelectuales y teológicas en el contexto del mundo real, visitamos Faslane para participar en una vigilia de testimonio cristiano por el desarme y la paz. Ante las puertas tras las cuales se albergan estas armas de destrucción masiva, oramos, escuchamos las Escrituras y reflexionamos sobre la verdad fundamental de que la seguridad auténtica no puede construirse sobre la adicción a las armas y el aumento del gasto nuclear, sino que debe arraigarse en la dignidad humana, el respeto al prójimo y la promoción del bien común.
La Doctrina Social de la Iglesia ha mantenido durante décadas una postura firme respecto a las armas nucleares. Desde Pacem in Terris (1963), que declara que "las armas nucleares deben ser prohibidas" (112), hasta Magnifica Humanitas (2026), la Iglesia ha desafiado constantemente el discurso político contemporáneo que domina las políticas internacionales de defensa. Magnifica Humanitas identifica específicamente la "creencia extendida pero errónea de que la disuasión nuclear es un requisito indispensable para la seguridad" (194). Por lo tanto, como cristianos comprometidos en hacer realidad los marcos morales de la Doctrina Social de la Iglesia, reconocemos que las armas nucleares nunca pueden considerarse "armas justas", y que su producción, posesión, uso, así como la amenaza de su uso, siguen siendo moralmente deplorables.
Sin embargo, una voz verdaderamente profética también debe ser relacional y realista. No predicamos desde una torre de marfil, ajenos a los miedos reales y a las amenazas a la seguridad que afronta la población mientras la guerra domina los asuntos europeos e internacionales. La situación provocada por la agresión rusa a Ucrania sirve como un duro recordatorio de las complejidades que rodean a la disuasión nuclear y a la vulnerabilidad de los Estados, planteando preguntas difíciles sobre seguridad y defensa. Reconocemos que las realidades geopolíticas de nuestras respectivas naciones varían enormemente; desde las amenazas históricas y presentes en Europa Central y Oriental hasta las perspectivas de los países neutrales.
A pesar de estas diferencias, compartimos un compromiso unificado: no debemos acostumbrarnos a la existencia de armas nucleares, ni aceptar el relato dominante de que para garantizar la paz debemos prepararnos para la guerra. Lo rechazamos categóricamente y, en su lugar, respaldamos las palabras del Papa Pablo VI de que si quieres la paz, debes trabajar por la justicia, y asumimos el llamamiento de nuestro actual Santo Padre a trabajar por una paz desarmada y desarmante. La seguridad auténtica no se encuentra en la inseguridad armada, sino en la seguridad humana: invirtiendo en las personas, las instituciones democráticas y la justicia social. Además, nuestra evaluación moral debe ampliarse para reconocer que la amenaza de destrucción masiva está evolucionando. Debemos abordar con urgencia la integración de la Inteligencia Artificial en los sistemas de mando nuclear, haciéndonos eco de la Declaración de Roma de la Asamblea Mundial de Premios Nobel sobre IA y Guerra Nuclear, así como los rápidos avances científicos que aumentan el riesgo de las armas biológicas.
Para alcanzar nuestro objetivo común de superar la disuasión nuclear y construir una paz auténtica basada en la justicia, nos comprometemos a llevar a cabo las siguientes acciones concretas y hacemos un llamamiento a las mismas:
- Fortalecer los marcos de desarme: Urgimos a los líderes políticos a reforzar el derecho internacional y el multilateralismo, y a cumplir los compromisos de desarme existentes. Esto requiere un apoyo inquebrantable al Tratado de No Proliferación (TNP), al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) y al desarrollo de un Tratado de Prohibición de la Producción de Material Fisionable (FMCT). Pedimos a las naciones europeas que firmen y ratifiquen el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) e instamos a los Estados comprometidos con la disuasión nuclear a participar en sus procesos, incluso asistiendo a las reuniones como observadores.
- Exigir responsabilidades a los gobiernos y a la industria: Las Comisiones de Justicia y Paz deben interactuar continuamente con los representantes electos y pedirles cuentas, desafiando a los gobiernos que incrementan el gasto en defensa a expensas de la justicia social y económica. También debemos combatir los intereses económicos arraigados en la industria de las armas nucleares y el armamento en general, y defender transiciones justas para los trabajadores afectados.
- Movilizar a la sociedad civil para el desarme nuclear multilateral: Animamos a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad a asumir la causa de la no violencia y el desarme nuclear mediante acciones pacíficas. Esto puede incluir: oración, reflexión, incidencia pública y testimonio en espacios públicos, por ejemplo en los lugares donde se albergan armas nucleares.
- Invertir en Educación para la Paz: Debemos priorizar la Educación para la Paz y la Educación para la Ciudadanía Global para cambiar mentalidades en Europa y en todo el mundo, cuestionando la normalización de las armas nucleares y redefiniendo la "seguridad", alejándola de la militarización y orientándola hacia la seguridad humana; es decir, la protección y el desarrollo de las personas, la democracia, las comunidades y los recursos. Reconocemos que para lograrlo también debemos combatir la desinformación, tanto en la política y los medios de comunicación como en nuestras propias iglesias.
- Fomentar el diálogo y alternativas creíbles: Nos comprometemos a crear y mantener espacios de diálogo dentro de la Iglesia y la sociedad civil; debemos garantizar que los temores e inquietudes de seguridad genuinos sean escuchados, al tiempo que desarrollamos y promovemos alternativas creíbles a la disuasión nuclear.
Nos vamos de Glasgow reafirmados en nuestra convicción de que el desarme nuclear multilateral es tanto un imperativo moral como un reto político práctico. Nos comprometemos a ser una voz profética y persistente en favor de una paz auténtica y justa en la que la seguridad no se fundamente en la amenaza de destrucción, sino en la justicia, la dignidad humana y el bien común.
Lee el comunicado de prensa
Lee la declaración final
Fuente: Justicia y Paz Europa
Acordado por la Asamblea General de Justicia y Paz Europa en Glasgow,
el Día Internacional de la Paz, 21 de septiembre de 2026.


