
Breves reflexiones para una gran causa
Día Internacional de la Paz: Invierte en la Paz, para todas, en todas partes, todos los días. Hoy 21 de septiembre, como Justicia y Paz nos unimos a la celebración del Día Internacional de la Paz, recordando que trabajar por la paz nunca deja de ser un esfuerzo diario. En este momento de cambio de época para la humanidad esta tarea es más importante, si cabe.
Asistimos a un mundo en tensión y fracturado, que tras las postguerras mundiales del siglo XX adquiere un significado especial. Hemos tenido décadas de grandes logros, desde el asentamiento del multilateralismo como mecanismo de diálogo y de acuerdos, al establecimiento de la Declaración de los Derechos Humanos, en sus varias generaciones; hasta la expansión y consolidación de sistemas democráticos y el desarrollo de políticas sociales, muchas de ellas de carácter universal.
No obstante, estos logros han convivido con situaciones de vulnerabilidad, que no han llegado de igual manera a todas las personas y todos los pueblos y donde la falta de igualdad, de oportunidades, de reparto de las riquezas, de respeto a la autonomía de los pueblos, de solidaridad efectiva y de defensa del bien común como bases y principios de justicia no han llegado a asentarse en las relaciones entre las personas y las naciones.
Guerras y confrontaciones, las ansias de poder de unas personas sobre otras, los odios y las rencillas, la repetición de genocidios a finales del siglo pasado y que en este siglo XXI siguen presentes entre nosotros. La antigua esclavitud da paso a nuevas formas de esclavización, no menos degradantes. La colonización de unos países sobre otros dibuja nuevas relaciones en lo que se viene a llamar la neocolonización; la explotación de recursos de los más poderosos sobre los más excluidos sigue generando desplazamientos forzosos, guerras, hambrunas, enfrentamientos, odio, y rencillas. Cambio de nombres para las mismas realidades.
En el fondo, la carencia de justicia nos lleva a la ausencia de una paz firme, duradera, "desarmada y desarmante". Una paz que no sea fruto del miedo ni de la disuasión por la fuerza sino de la convicción enraizada en cada corazón de todo ser humano y fruto del cuidado de cada persona, de sus relaciones con las demás personas y con la naturaleza, no es Paz.
Debemos ser conscientes de que los conflictos no desaparecerán hasta que la Paz se asiente en la Justicia. La Paz no es solo la ausencia de enfrentamientos, sino que responde a la capacidad de crear condiciones necesarias para que todas las personas, en todas las circunstancias y lugares, y cada día, puedan aspirar y lograr vivir con dignidad e iguales oportunidades, por ello es necesario invertir en los seres humanos, en cada uno de ellos y en todo momento. Ese es el lema que la ONU nos ofrece este año: "Invierte en la Paz, para todas, en todas partes y todos los días"
San Pablo VI, precursor de la Jornada Mundial de la Paz, cada 1 de enero desde 1967, ya demandaba: "si quieres la Paz trabaja por la Justicia". Invertir en la justicia es invertir en la paz. Una inversión que alcance a todo el género humano, porque cuando se busca sólo por intereses personales o responde a nacionalismos de corta mirada, la violencia se hará presente en otras sociedades o países. Hay que trabajar en todas partes, no sólo en mi entorno, en mi cultura o país. Y todos los días, porque la paz no se logra de una vez por todas, hay que regarla y cuidarla continuamente.
El lema de la ONU para este año 2026 nos recuerda lo que ya nos señalaba san Pablo VI para trabajar por un desarrollo integral: «Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera» [PP 14]
Como Comisión General de Justicia y Paz este es el compromiso constante que nos anima y en el que queremos seguir perseverando: trabajar por la justicia y el bien común, porque sólo son "dichosos los que trabajan por la paz" (Mt 5).
Ayer domingo, estos días atrás, hoy mismo muchas personas y grupos, en muchos lugares y de muchas maneras estamos reivindicando el encuentro entre religiones, entre culturas, entre personas y pueblos, porque queremos vivir en paz y sintonía, en el respeto entre nosotros y nosotras, o lo que es igual: con todas las personas y con la naturaleza toda, en este tiempo del cuidado de la creación.
Fidel García, Secretario General de la Comisión General Justicia y Paz

