Contra la apropiación política de los valores cristianos

28.01.2026

Nota de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de Portugal. Teniendo en cuenta la situación actual en Portugal, la Comisión Nacional Justicia y Paz alerta sobre los riesgos de instrumentalizar los valores cristianos con fines políticos.

Esta instrumentalización no es nueva. En los últimos tiempos, se ha asistido a la adhesión de partidos y movimientos a los valores de las comunidades cristianas, aprovechando causas como la defensa del derecho a la vida intrauterina o la defensa de la exposición del belén en espacios públicos, promoviendo al mismo tiempo la discriminación y los discursos de odio. Esta estrategia tiene como objetivo captar votantes que dan prioridad a estos temas y que, por esta razón, tienden a relativizar otras posiciones políticas, incluso cuando estas contradicen las verdades del Evangelio.

Las Iglesias cristianas y sus fieles deben tomar conciencia de su importante papel en la denuncia valiente y el alejamiento claro de todo lo que pervierte el valor fundamental del amor al prójimo.

La política, como forma más elevada de caridad y con miras a la construcción del bien común, no debe promover el odio ni la división. Ni siquiera la lucha en favor de la vida o la defensa de la identidad cristiana pueden implicar, para un cristiano, prescindir de las verdades del Evangelio y de la doctrina social que de él brota. Dado que la fe cristiana se basa en la dignidad inviolable de la persona y en la fraternidad universal, la defensa de estas causas no puede disociarse de los ideales de solidaridad, verdad, justicia y paz, sin corromperse.

Es en este horizonte donde debe situarse el compromiso cristiano en la vida pública. Es imperativo mantener un espíritu crítico y rechazar las políticas que destruyen los lazos sociales y generan injusticias. La Comisión exhorta a un compromiso serio y comprometido con los valores democráticos, la defensa intransigente de los derechos humanos, la protección de los más pobres, la cohesión social, la cooperación entre los pueblos y las políticas orientadas al desarrollo integral de todos. En esto debe basarse la verdadera radicalidad de quienes están comprometidos con el Evangelio.

Lisboa, 27 de enero de 2026

Comisión Nacional Justicia y Paz