Desarme, derechos humanos y noviolencia: una mirada ante las Jornadas de Justicia y Paz 2026 en Alicante

25.02.2026

Cada 5 de marzo, la ONU promueve el Día Internacional para Concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía —especialmente a las nuevas generaciones— sobre los riesgos del armamentismo y la necesidad de construir una seguridad internacional basada en la cooperación y la prevención de conflictos. Esta jornada internacional no es solo una conmemoración simbólica, sino un llamamiento a traducir los principios del desarme en procesos educativos, sociales y culturales concretos.

En este contexto, las Jornadas "Derechos Humanos, Paz y Noviolencia" organizadas en Alicante en 2026 por Justicia y Paz pueden entenderse como una expresión local y práctica del espíritu que inspira esta iniciativa de la ONU. Lejos de limitarse a una reflexión abstracta, el programa propone espacios de análisis, diálogo y formación que abordan las raíces estructurales de la violencia y exploran alternativas basadas en la noviolencia activa.

Del marco global al compromiso local

El enfoque del «Día Internacional para Concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación»  parte de una idea central: la acumulación de armas, tanto nucleares como convencionales, no garantiza una seguridad duradera, sino que incrementa la fragilidad de las sociedades y multiplica los riesgos humanitarios. Desde esta perspectiva, el desarme no se reduce a acuerdos técnicos entre Estados, sino que implica también una transformación cultural que cuestione la normalización de la violencia y del gasto militar.

Las jornadas de Alicante se sitúan precisamente en ese plano cultural y pedagógico. Sesiones como "Un mundo armado necesitado de desarmarse" ofrecen un diagnóstico crítico del contexto internacional actual, marcado por conflictos armados persistentes y por el incremento del presupuesto militar en diversas regiones. Al mismo tiempo, otras ponencias y mesas redondas plantean la noviolencia como una alternativa realista y ética frente a la lógica armada, conectando el análisis geopolítico con propuestas de acción social.

La noviolencia como traducción práctica integral del desarme

Uno de los elementos más relevantes del programa es la insistencia en la noviolencia no solo como ideal moral, sino como herramienta política y social. Mientras la ONU subraya la importancia de reducir armamentos para proteger a la población civil y promover el desarrollo sostenible, las jornadas muestran cómo esa aspiración puede mejorarse mediante procesos educativos, experiencias comunitarias y estrategias de transformación del conflicto.

La mesa dedicada a la acción noviolenta pone de relieve la necesidad de personas formadas en diálogo, mediación y resistencia pacífica. En este sentido, las jornadas funcionan como un laboratorio de cultura de paz, donde el debate académico se combina con la reflexión ética y la práctica social.

Derechos humanos, espiritualidad y cultura de paz

Otro punto de convergencia entre la iniciativa internacional y las jornadas es la vinculación entre desarme y derechos humanos. La ONU insiste en que la proliferación de armas afecta directamente a la dignidad humana y a las posibilidades de desarrollo de las comunidades, ya que los recursos que se destinan al armamento son sustraídos de las necesidades cotidianas. No es solución duradera, ni eficaz. Esta es la idea transversal del encuentro "Derechos Humanos, Paz y Noviolencia".

Las aportaciones desde distintas tradiciones religiosas y espirituales añaden una dimensión ética que amplía el debate más allá del análisis político. Las jornadas invitan a reflexionar sobre los valores culturales y las motivaciones profundas que pueden sostener una sociedad menos violenta. Esta perspectiva coincide con la idea de que la paz duradera requiere cambios en la conciencia colectiva y no solo en las estructuras.

Educar para la paz en tiempos de incertidumbre

La coincidencia temporal entre el «Día Internacional para Concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación»  y la celebración de las Jornadas de Justicia y Paz ofrece una oportunidad significativa para subrayar la importancia de la educación para la paz. Frente a un panorama global marcado por guerras prolongadas, tensiones geopolíticas y avances tecnológicos en el ámbito militar, iniciativas como estas contribuyen a generar espacios de reflexión crítica y compromiso social.

Las jornadas representan un ejercicio de ciudadanía activa que traduce los grandes principios del desarme en experiencias formativas accesibles. En este sentido, pueden interpretarse como una respuesta desde la sociedad civil al llamamiento de la ONU: fomentar una cultura que sustituya la lógica de la violencia por la cooperación, la justicia y la noviolencia.

Montse Serrano, secretaría técnica CGJP