Día Internacional del Migrante

18.12.2025

El Día Internacional del Migrante es una celebración anual que tiene lugar el 18 de diciembre desde 2000, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en ese mismo año. Este día se celebra anualmente en esa fecha, en conmemoración de la adopción de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, que tuvo lugar en 1990.

El Día Internacional del Migrante es una buena ocasión para resaltar las inestimables contribuciones de millones de migrantes en todo el mundo. Sirve también para poner de relieve el entorno cada vez más complejo en el que se produce la migración. Los conflictos, las catástrofes climáticas y las presiones económicas siguen empujando a millones de personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad o, simplemente, de oportunidades.

Nos preocupa grandemente la situación de las personas inmigrantes en muchos países, por ejemplo, la persecución y deportaciones que están sufriendo en Estados Unidos, saltándose el sistema judicial norteamericano y vinculando inmigración y delincuencia. Esto sin hablar lo que sucede en varios países donde estas personas viven en situaciones infrahumanas y no tienen tampoco los mínimos derechos de reunión ni de libertad religiosa.

Esta pretendida vinculación entre migración y delincuencia empieza a extenderse también en países europeos. A ello se añade la reciente elaboración de una política cada vez más restrictiva hacia este colectivo como la aprobación por parte de los ministros de Interior de la Unión Europea de un paquete de medidas que da más poder a los Veintisiete para expulsar a solicitantes de asilo que han visto rechazada su solicitud, o para crear centros de deportación y recepción de inmigrantes fuera de la Unión. Esta política supone un paso atrás en la defensa del proyecto europeo como garantía de respeto a los derechos humanos.

Existe una profunda preocupación por la vulnerabilidad de las personas migrantes, a menudo obligadas a recorrer rutas peligrosas. Y es que solo en 2024 al menos 8.939 personas perdieron la vida viajando desde sus países de origen. "El año más mortífero jamás registrado", y desde 2014, casi 70.000 migrantes han muerto o desaparecido a lo largo de las rutas terrestres y marítimas, y es probable que la cifra real sea aún mucho mayor. Cada muerte registrada representa a una persona cuya pérdida afecta profundamente a su familia y repercute en todas las comunidades y sociedades. Se trata de una crisis humanitaria silenciada que deberíamos resolver. En esta línea preocupa la explotación por parte de traficantes y contrabandistas que "explotan la desesperación para obtener beneficios". En este sentido, la Santa Sede celebra el compromiso de la OIM de continuar con sus actividades de prevención, socorro y asistencia a las víctimas. 

En el discurso de León XIV -23-10-25- al Encuentro Mundial de los Movimientos Populares el Papa dice literalmente: «Me gustaría mencionar el tema de la seguridad. Los Estados tienen el derecho y el deber de proteger sus fronteras, pero esto debe equilibrarse con la obligación moral de proporcionar refugio. Con el abuso de los migrantes vulnerables, no estamos presenciando el ejercicio legítimo de la soberanía nacional, sino más bien delitos graves cometidos o tolerados por el Estado. Se están adoptando medidas cada vez más inhumanas, ―incluso celebradas políticamente― para tratar a esos "indeseables" como si fueran basura y no seres humanos. El cristianismo, en cambio, hace referencia al Dios del amor, que nos hace a todos hermanos y nos pide que vivamos como hermanos y hermanas». 

Justicia y Paz exhorta a las autoridades y representantes políticos españoles a aprobar la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización de las personas inmigrantes irregulares en España que ha sido presentada por muchos colectivos y apoyados por la Iglesia española.

Sin embargo, habiendo reseñado algunas de las preocupaciones existentes sobre la situación de las personas inmigrantes a nivel internacional y nacional, debemos señalar aquellos aspectos positivos que supone dicha migración. En primer lugar, la incorporación de las personas inmigrantes al mercado laboral supone tal revulsivo en algunos países que no se podría entender la dinámica económica en estos. Sin duda la aportación cultural, lingüística y religiosa que aporta a las sociedades donde se asientan es inestimable. Van enriqueciendo a las sociedades con sus costumbres, su música, su gastronomía, … lo que hace a las sociedades más plurales y con mayor capacidad de convivencia.

Y, por último, indicar que las personas migrantes hacen de puente entre países para una mejor convivencia internacional. Ellas son las mejores embajadoras de las culturas de los países para mantener un intercambio y un diálogo pacífico transversal.

Joaquín Eguren, Justicia y Paz Madrid

Una ciudad, muchos viajes: honrar a las personas migrantes y forjar un futuro compartido"