Declaración de la copresidencia de Justicia y Paz Europa sobre la espiral de violencia que se está produciendo en Irán y Oriente Medio

02.03.2026

Como copresidencia de Justicia y Paz Europa, queremos expresar nuestra profunda preocupación por la espiral de violencia que actualmente azota Irán y toda la región de Oriente Medio.

Tenemos especialmente presentes en nuestros corazones a las poblaciones afectadas de Irán y de toda la región, que ahora se enfrentan a una nueva prueba tras años de tribulaciones y sufrimientos.

Ningún país, por muy poderoso que sea, debe situarse por encima de los principios fundamentales del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Las amenazas mutuas y el uso de armas nunca pueden constituir una solución duradera a los conflictos. Por el contrario, solo los amplifican: profundizan el resentimiento y el odio, desestabilizan regiones enteras y erosionan los cimientos mismos de la paz y la seguridad mundiales.

Ante una tragedia de inmensas proporciones, la actual escalada refleja una lógica de confrontación que domina cada vez más la política mundial, en lugar de la adhesión a los principios de la legítima defensa, que exigen que se agoten todos los medios pacíficos posibles antes de recurrir a la fuerza como último recurso.

Nos unimos al papa León XIV en su sincero llamamiento a «todas las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia» y vuelvan a la senda del «diálogo razonable, sincero y responsable». Solo la diplomacia que salvaguarda el «bienestar de los pueblos que anhelan una existencia pacífica basada en la justicia» puede mantener la esperanza de un futuro basado en el respeto mutuo, la cooperación y la estabilidad.

Hacemos un llamamiento a la Unión Europea y a la comunidad internacional para que realicen esfuerzos incansables y conjuntos con miras a la distensión y al pleno respeto del Derecho internacional, incluido el Derecho internacional humanitario. El respeto de la dignidad inherente a toda persona humana y la especial atención a las personas más pobres y vulnerables deben seguir siendo el núcleo de estos esfuerzos. El bien de las personas —las que viven en Oriente Medio, las que se encuentran allí temporalmente y todas las que sufren las consecuencias más amplias de este conflicto— debe prevalecer sobre cualquier consideración política, estratégica o económica.

En este tiempo de Cuaresma, recemos especialmente por la paz: una paz que sea «desarmada y desarmante», capaz de tocar los corazones de quienes tienen la responsabilidad del bien común. Que Oriente Medio, y de hecho el mundo entero, emprenda finalmente el camino que conduce a la justicia, la reconciliación y la paz duradera. 

+Antoine Hérouard/Maria Hammershoy, Dijon/Copenhague
Nota en Justicia y Paz Europa