GDAMS 2026: Un llamamiento a la acción contra la militarización global

17.04.2026

El panorama de la seguridad mundial se ha deteriorado enormemente en los últimos años: el número de guerras y conflictos armados violentos activos en la actualidad es el más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial, estallando en todo el mundo y arrastrando a un número sin precedentes de estados y actores. Desde Gaza y Cisjordania, Sudán y la República Democrática del Congo, hasta Ucrania, Venezuela, Irán y muchos otros lugares, los niveles de violencia, el sufrimiento de la población civil y las violaciones del derecho internacional han alcanzado cotas insoportables, incluyendo la comisión de genocidios.

Este aumento de los conflictos y la violencia no es accidental ni inevitable, sino que refleja un resurgimiento más amplio del imperialismo y la militarización, encabezado por Estados Unidos, en el que la fuerza bruta, el poderío militar y la coacción se han convertido en herramientas dominantes de las relaciones internacionales. Los estados poderosos y los actores regionales siguen alimentando las guerras, no solo mediante la intervención directa, sino también a través de extensas transferencias de armas, alianzas estratégicas y competencia geopolítica, dando prioridad a intereses particulares por encima de la seguridad humana y la paz. Los estados con armas nucleares han reanudado una nueva y acelerada carrera armamentística nuclear, y cada vez más países configuran de forma abierta su política exterior alrededor del arma más inhumana jamás creada. Del mismo modo, la proliferación de nuevas tecnologías militares, desde drones e inteligencia artificial hasta armas espaciales y sónicas, que se están probando ahora en el campo de batalla, ha acelerado una nueva carrera armamentística sin acuerdos internacionales ni restricciones a su uso.

El resultado es un orden mundial fracturado en el que el derecho internacional y las instituciones multilaterales luchan por frenar la violencia y defender las normas básicas. Los civiles son los más afectados por esta militarización global, mientras que los sistemas diseñados para prevenir las atrocidades y gestionar los conflictos, especialmente las Naciones Unidas, se ven cada vez más socavados por el doble rasero, ahora más acentuado, la débil aplicación de las normas, los recortes de financiación, el incumplimiento de los tratados existentes y la influencia generalizada de los especuladores de la guerra.

Gaza ha sido el ejemplo más visible y atroz de la aplicación de este paradigma, donde llevamos ya dos años y medio del primer genocidio retransmitido en directo de la historia de la humanidad, y donde la impunidad de Israel y el apoyo de Occidente siguen, en su mayor parte, sin cuestionarse.

Esta nueva inseguridad mundial está impulsada por un gasto militar global cada vez mayor. Los niveles récord de gasto militar año tras año aumentan el riesgo de conflictos sin tener en cuenta los retos globales que suponen una amenaza real para la población de todo el mundo, como la aceleración del colapso climático, la profundización de la desigualdad o la financiación crónicamente insuficiente de los servicios públicos esenciales. Esto pone de manifiesto un grave desajuste de prioridades: más y más dinero para armas y cada vez menos para seguridad humana, acción climática, ayuda exterior, sanidad, empleo digno, vivienda, educación e infraestructuras públicas. Mientras las comunidades se enfrentan a una crisis del coste de la vida, con una inflación creciente y una red de servicios públicos cada vez más reducida que supone una carga muy pesada para la clase trabajadora, la escalada de la militarización y el gasto militar —a menudo justificados en nombre de la seguridad— desvían recursos del desarrollo social que proporciona a las personas un empleo decente, dignidad y verdadera seguridad.

La guerra no trae seguridad, ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. Por el contrario, sus efectos se dejan notar con claridad en los países altamente militarizados, donde se manifiestan en forma de autoritarismo, represión, mayor vigilancia, pérdida de libertades democráticas, militarización de la policía, además de en los recortes ya mencionados en servicios públicos vitales, todo lo cual genera nuevas formas de inseguridad.

Impulsada por estas tendencias, la extrema derecha en auge, promueve discursos y políticas cada vez más agresivos y abiertamente supremacistas, dirigidos precisamente a aquellas personas más afectadas por estas dinámicas e intensificando un clima de miedo que, a su vez, allana el camino para una mayor militarización y securitización.

A su vez, la aceleración de la militarización está reviviendo y ampliando el servicio militar y el reclutamiento, arrastrando a jóvenes de cada vez más países a sistemas de guerra en lugar de invertir en su educación, sustento y perspectivas de futuro.

Además, el aumento del gasto militar está agravando la crisis climática, que, junto con la guerra nuclear, representa una amenaza existencial para la humanidad y el planeta. Las fuerzas armadas son uno de los principales contribuyentes a las emisiones globales de gases de efecto invernadero y desempeñan un papel clave en el mantenimiento del extractivismo y la protección de los intereses de las empresas transnacionales. Cada aumento de los presupuestos militares también significa menos recursos para la urgente acción climática. Pero a pesar de ser parte del problema, la militarización se está erigiendo como solución preferida de las élites económicas y políticas mundiales. Además, este paradigma erosiona la confianza entre los países, socavando las posibilidades de un esfuerzo colectivo como el que la crisis medioambiental requiere.

Todo esto nos lleva a plantear las siguientes preguntas: ¿cómo van a proporcionar una mayor seguridad nuevos aumentos del gasto militar? Estas políticas militaristas se han probado una y otra vez, y el resultado siempre ha sido guerra, represión y desconfianza. ¿Cómo volver a hacer lo mismo va a dar esta vez un resultado diferente?

Nuestra respuesta a todo esto es clara y, en consecuencia:

  • Instamos a los gobiernos a que reduzcan considerablemente su gasto militar y redirijan esos fondos a sectores sociales y medioambientales, abordando los retos globales de nuestro tiempo y financiando la seguridad humana.
  • Apelamos a un desarme global urgente, a la reducción de los arsenales nucleares y de los fondos que se les asignan, al cese del comercio de armas y al fin de los envíos de armamento a países envueltos en conflictos, inestabilidad regional o que violan sistemáticamente los derechos humanos y el derecho internacional. Exigimos a los gobiernos que den prioridad a la paz y la justicia por encima de los beneficios empresariales obtenidos con la fabricación y la venta de armas.
  • Subrayamos la necesidad de desarrollar nuevos y adaptados marcos de seguridad internacionales y regionales basados en los principios compartidos de seguridad común, seguridad humana, desarme y justicia global. Instamos a los gobiernos a que se centren en soluciones colaborativas y diplomáticas, comprometiéndose con la negociación y el multilateralismo, adhiriéndose al derecho internacional y a los tratados de desarme, y revitalizando y reformando el marco internacional de resolución de conflictos de las Naciones Unidas. Pedimos que se convoque una Cuarta Sesión Especial sobre Desarme en las Naciones Unidas, tal y como se acordó por unanimidad en el Pacto por el Futuro.
  • Hacemos un llamamiento a la sociedad civil a nivel local, regional e internacional para que una sus fuerzas y desafíe la tendencia al alza del gasto militar, refuerce el movimiento global por la paz y la justicia, y haga frente a los/as responsables políticos que intentan justificar el militarismo desenfrenado bajo el pretexto de la seguridad.


Firma este llamamiento (sólo para organizaciones)

La 15ª edición de los Días de Acción Global sobre Gasto Militar (GDAMS) tendrá lugar del 10 de abril al 9 de mayo de 2026, e incluirá:
– 15 de abril: Tax Day en EE.UU.
– 22 de abril: Día de la Tierra
– 27 de abril: Publicación de los nuevos datos sobre gasto militar del SIPRI (cifras para 2025)
– 9 de mayo: Día de la Paz en Europa ¡Únete a nosotras y pasa a la acción!:
https://demilitarize.org/