¿Será posible la paz en un mundo de guerras? De la historia de la paz a un futuro de la reconciliación
La primera intervención del sábado, 7 de marzo, en las Jornadas "Derechos humanos, paz y noviolencia" presenta una ponencia sobre si es posible la paz en un mundo marcado por guerras. El punto de partida es que la historia no debe entenderse como una repetición fatalista, sino como una herramienta para conocer el pasado, comprender el presente y transformar el futuro. Desde esa mirada, Xavier Garí sostiene que, aunque el mundo "no está bien", nunca había estado tan bien como ahora en términos históricos, porque la humanidad ha avanzado globalmente en derechos, educación, cooperación y reducción relativa de la violencia.
La tesis central es que los conflictos siempre han existido y seguirán existiendo, pero el problema no es el conflicto en sí, sino cómo se gestiona: de forma violenta o pacífica. La paz no se entiende como ausencia total de tensiones, sino como una construcción basada en derechos humanos, desarrollo, democracia, desarme, educación, dignidad y esperanza. Se insiste en que la historia demuestra que los cambios positivos han surgido gracias a personas y movimientos que se negaron a aceptar la violencia como destino.
Xavier Garí critica la visión mediática y política que magnifica el miedo, la guerra y el pesimismo, y defiende que predominan más los procesos de paz y cooperación que las guerras, aunque hagan menos ruido. Para ello cita autores como Hans Rosling y aporta datos: el número de víctimas en guerras ha descendido en perspectiva larga, el siglo XX no sería el más sanguinario si se observa demográficamente, y existen más procesos de paz en marcha que conflictos armados activos.
También subraya que las guerras no son inevitables, sino construcciones humanas sostenidas por intereses de poder, propaganda, mentira, robo y destrucción. De ahí que la batalla principal sea cultural y moral: combatir la desesperanza, desmontar relatos manipuladores y recuperar una mirada más realista y más amplia. La verdadera fuerza no sería la violencia, sino la dignidad, la voluntad y la capacidad de cooperación.
Secretaría técnica Comisión General de Justicia y Paz


