Hiroshima presenta su Declaración de Paz 2026 y pide la abolición inmediata de las armas nucleares

06.08.2026

En el 81º aniversario del bombardeo atómico que devastó la ciudad el 6 de agosto de 1945, el alcalde de Hiroshima, Matsui Kazumi, ha presentado hoy la Declaración de Paz de Hiroshima 2026, un llamamiento a la comunidad internacional para avanzar hacia la eliminación total del arsenal nuclear mundial.

El texto denuncia que, más de ocho décadas después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, las armas nucleares siguen empleándose como instrumento de intimidación en conflictos armados actuales, y lamenta que la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) celebrada este año haya fracasado por tercera vez consecutiva en adoptar un documento final. Según la declaración, esta responsabilidad recae en las personas dirigentes políticas que anteponen sus propios intereses a los compromisos internacionales de desarme.

La declaración recoge también los testimonios de varias personas hibakusha, supervivientes de la bomba atómica cuya edad media supera ya los 86 años, como recordatorio del sufrimiento humano causado por las armas nucleares. Matsui pide a la juventud de todo el mundo que estreche vínculos más allá de las fronteras y trabaje por una cultura de paz basada en el respeto mutuo, y reclama a las personas responsables de la política de los Estados con armamento nuclear que visiten Hiroshima y Nagasaki para asumir un compromiso firme con el desarme.

El municipio anuncia además que continuará su labor junto a las 8.589 ciudades que integran la red «Mayors for Peace», e insta al Gobierno de Japón a participar como observador en la próxima Conferencia de Examen del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (TPAN), prevista para noviembre, y a ratificar posteriormente dicho Tratado.

Justicia y Paz celebra este llamamiento y reclama que se sume el Gobierno de España, a la vez que invita a un mayor número de ciudades españolas a convertirse en ciudades ICAN como proponen la Campaña Internacional para la Abolición de Armas Nucleares (ICAN) y la Alianza por el Desarme Nuclear en nuestro país. Por último, sigue realizando una petición a la comunidad cristiana para que firme en apoyo del TPAN.

Este llamamiento coincide con la creciente atención que la Santa Sede ha dedicado este año a la amenaza nuclear. En su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el papa León XIV ya advertía de que tratar la paz como un ideal lejano nos lleva a dejar de considerar escandaloso que se la niegue o que incluso se haga la guerra en su nombre, y alertaba de que la disuasión -y en particular la disuasión nuclear- encarna una relación entre pueblos asentada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y el dominio de la fuerza, retomando la advertencia de san Juan XXIII sobre el temor permanente que genera la existencia de las armas.

En mayo, el pontífice salió al paso de unas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump que sugerían su tolerancia hacia el desarrollo de armamento nuclear por parte de Irán, subrayando que la Iglesia católica se opone desde hace años a todas las armas nucleares y que su misión es predicar la paz.

El pasado junio, el papa León XIV advirtió, en el prólogo del libro "Desarmada y desarmante" -una recopilación de sus discursos sobre la paz publicada por la Editorial Vaticana-, que la actual carrera armamentística genera miedo en el mundo, y sostuvo que, en la era atómica, «no son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme». El pontífice vinculó esta reflexión con la memoria de Hiroshima y Nagasaki y con el magisterio de sus predecesores, entre ellos el llamamiento de san Pablo VI ante la ONU en 1965.

En julio, el Vaticano organizó la Asamblea Global de Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear, en la que León XIV alertó sobre la creciente integración de sistemas de armas autónomas letales en los conflictos actuales. Esta Asamblea concluyó con la Declaración de Roma. A lo largo del año, el Papa se ha pronunciado repetidamente contra el uso y la posesión de armamento nuclear, reafirmando que la Iglesia católica lleva décadas manifestándose en contra de todas las armas de este tipo.

La Declaración de Paz de Hiroshima 2026, que se lee cada 6 de agosto en la Ceremonia Conmemorativa de la Paz ante representantes de gobiernos y organismos internacionales, concluye con un llamamiento a la sociedad civil mundial para que, guiada por el "Espíritu de Hiroshima", trabaje unida en la construcción de un mundo libre de armas nucleares.

Montse Serrano, secretaría técnica CGJP