Justicia y Paz con el pueblo de Venezuela y la Red Eclesial de Justicia y Paz en la Patria Grande

07.01.2026

A nuestras entidades hermanas de la Red Eclesial de Justicia y Paz de América Latina, y en especial a la Iglesia y a la Comisión de Justicia y Paz de Venezuela y al pueblo venezolano en general, así como a las entidades de ese país y de toda la Patria Grande que trabajan de manera incansable por la defensa del derecho de soberanía e integridad de los pueblos, los esfuerzos por defender el derecho a la gestión de sus propios recursos y por seguir aportando a la consolidación de un continente como zona de paz y de noviolencia, manifestamos nuestra profunda solidaridad en la búsqueda de puentes que consoliden los derechos y la dignidad de las personas, así como en el respeto a su soberanía política, económica y
territorial.

Reiteramos, tal y como lo hemos hecho a través de los comunicados de las distintas plataformas a las que pertenecemos, nuestra apuesta por las herramientas del diálogo, el multilateralismo y la cultura de paz para la resolución de los conflictos y entendemos que la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y la Corte Internacional de Justicia son los organismos adecuados para dirimir los conflictos entre los países y prevenir enfrentamientos bélicos. Rechazamos por tanto toda intromisión violenta en la soberanía y los recursos de un país como la realizada el pasado 3 de enero por el gobierno de los
EE. UU. sobre Venezuela.

Desde la Doctrina social de la Iglesia, reafirmamos que:

  1. La paz es fruto de la justicia y no puede imponerse por la fuerza, ni mediante acciones unilaterales que contravengan el Derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los principios fundamentales de convivencia entre los pueblos.
  2. Toda forma de intervención armada que no respete la legalidad internacional, la autodeterminación de los pueblos y los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos resulta moralmente inaceptable y éticamente reprobable.
  3. Es imprescindible priorizar el diálogo, la mediación y las soluciones pacíficas, colocando en el centro el bien común, la protección de los derechos humanos y la atención urgente a las personas más vulnerables.

No hay atajos para la paz, la paz se construye desde la propia paz, el diálogo, el respeto a los acuerdos internacionales y, sobre todo desde la justicia con las personas más empobrecidas y con quienes sufren las consecuencias de la violencia, la inestabilidad y la ruptura del orden jurídico, nunca desde la violencia,
sea está de un color u otro. Como indica monseñor Jesús González de Zárate Salas, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana: «Es la misma esperanza que se ha manifestado repetidamente a lo largo de los difíciles años que hemos tenido que vivir: la de poder responder a nuestros problemas en paz, con la participación de todos y de acuerdo con la Constitución y los valores democráticos que hemos elegido como sociedad». «El respeto y la dignidad de la persona, la tolerancia y la comprensión mutua, la búsqueda del bien común, la validez de los valores democráticos. No son caminos fáciles de recorrer y esto lo hemos experimentado en los últimos años».

Consejo Permanente CGJP

El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz" (Papa León XIV)