León XIV en Francia: Democracia, Ecología, Armamento, una misma llamada a la responsabilidad

19.10.2026

Justice et Paix France trabaja en tres ejes prioritarios: democracia, ecología, y guerra y paz. Ahora bien, entre los numerosos temas abordados durante su visita a Francia del 25 al 28 de septiembre de 2026, el papa León XIV transmitió un mensaje claro y exigente sobre estos tres asuntos: defender la dignidad humana, preservar la creación, rechazar la lógica del miedo y elegir la paz.

La democracia es, ante todo, una cultura del escucha y del diálogo

En el Elíseo, el papa saludó a una Francia cuya «diversidad de orígenes contribuye a dinamizar la vida democrática y enriquecer el arte de convivir». Destacó la articulación entre fe y razón celebrando sus «ricas raíces cristianas», así como a sus «famosos pensadores del Renacimiento, seguidos por los del Gran Siglo» y, posteriormente, «los de la Ilustración». Destacó en particular «el reconocimiento de los derechos humanos, destinados a crear una conciencia general sobre la dignidad inalienable de la persona humana». Y en Metz, hizo referencia a esos «valores» que constituyen el fundamento de la coexistencia civil: «los valores universales que integran los derechos inviolables e inalienables de la persona humana, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho».

Sin embargo, tal vez una de las reflexiones más sorprendentes del Santo Padre haya sido su evocación del lema de la República Francesa, «Libertad, Igualdad, Fraternidad», el cual considera centrado en «la dignidad inherente a toda persona humana». De este modo, devolvió a nuestro lema nacional un sentido profundo y un llamado al compromiso de cada uno de nosotros, creyente o no creyente, al servicio del bien común.

La ecología es una cuestión de justicia

En la UNESCO, León XIV defendió una visión integral de la protección de la naturaleza que no puede disociarse de la protección del ser humano. La ciencia, la educación y la cooperación internacional deben ponerse al servicio del bien común; el medio ambiente no es un simple expediente técnico, es una cuestión moral.
El papa insta a superar los intereses inmediatos para pensar en las generaciones futuras y hacer de la sobriedad y la solidaridad principios de acción. Su mensaje es claro: destruir el planeta es fragilizar a la propia humanidad. «... solo hay una Tierra para todos y una naturaleza humana común. No se puede comprender al ser humano separando lo que es indisociable: el cuerpo y el alma, la vida personal y las relaciones, nuestra relación con los demás y con el medio ambiente. Todo esto forma parte de la unidad de nuestra existencia.»

Las armas no crean la paz

León XIV lamentó «la plaga de la guerra» y subrayó que «es necesario, sin embargo, guardarse de la ilusión del rearme». En un mundo marcado por los conflictos y las tensiones internacionales, denunció la carrera armamentística e «exhortó a no resignarse jamás a la perspectiva de una guerra considerándola "inevitable"». Criticó en particular «la convicción, errónea, de que la posesión del arma nuclear sería una garantía de seguridad, lo que alimenta una nueva carrera de armamentos difícilmente controlable».
En Metz, ciudad símbolo de la reconciliación europea, continuó insistiendo en el diálogo entre los pueblos, las culturas y las religiones: ninguna paz duradera nace de la amenaza, ninguna seguridad verdadera reposa únicamente en la fuerza militar. La paz se construye a través de la confianza, la cooperación y la justicia.

Elegir la vida

Democracia, ecología y paz: estos tres temas forman un único mensaje. La democracia protege la dignidad humana, la ecología protege nuestra casa común y la paz protege el futuro. León XIV no se limita a una serie de recomendaciones morales; lanza una verdadera advertencia dirigida a las democracias occidentales. Ante el aumento de las tensiones internacionales, el agotamiento ecológico y la desconfianza ciudadana, ya no es momento para discursos de buenas intenciones. Hay que elegir. Elegir una democracia que una en lugar de una democracia que divida. Elegir una ecología del valor en lugar de una ecología de medias tintas. Elegir la cooperación en lugar de la lógica de bloques. Elegir el diálogo en lugar de la amenaza. Durante cuatro días, su consigna resonó a lo largo de toda su visita: actuar «para que el mundo tenga vida».

Sylvie Bukhari-de Pontual, Justice et Paix France