
Mesa redonda: "Paz desarmada y desarmante"
Siguiendo con la divulgación del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, se realizó una mesa redonda en el Santo Ángel, que a continuación resumimos:
"Paz con Dios, paz con uno mismo"
Fray Juan Dobado, prior del convento del Santo Ángel
Su reflexión partió de Isaías 9,1-5, texto proclamado en la Misa del Gallo, para fundamentar teológicamente la paz como don mesiánico y tarea histórica. En continuidad con el magisterio pontificio desde Juan XXIII hasta Francisco —así como con recientes intervenciones de León XIV—, subrayó que la Doctrina Social de la Iglesia propone una alternativa evangélica frente a la lógica de la guerra y la violencia estructural. La imagen profética del Reino, donde el lobo y el cordero pacen juntos, expresa el horizonte escatológico de una paz plena, cuya venida imploramos en el Padrenuestro. Sin embargo, esta paz no se reduce a una utopía futura: ha sido sembrada ya por Jesucristo mediante la redención. La violencia persistente en la historia revela la resistencia del pecado y el rechazo del "Príncipe de la Paz". Según el ponente, sin la acción redentora de Cristo el grado de violencia sería aún mayor, como evidencian los conflictos arraigados en la tierra que lo vio nacer. Isaías anuncia "alegría y gozo" porque el bien se distribuye para todos; la injusticia y la ambición constituyen causas profundas de los conflictos. Frente a una cultura que exalta el deseo ilimitado y la competitividad, se evocó el salmo del corazón humilde: "Señor, mi corazón no es ambicioso…". La pobreza de espíritu, núcleo de la experiencia mística —expresada en el lema "Solo Dios basta"—, es condición interior indispensable para la paz auténtica. Cuando Dios es el verdadero tesoro, se relativizan los ídolos que generan rivalidad y violencia. Los títulos mesiánicos de Isaías —Maravilla de consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo— delinean un itinerario ético y espiritual. Cristo es consejero que comunica el Espíritu y el don de prudencia para sembrar reconciliación con la palabra; es "Dios guerrero" no por violencia, sino por su lucha contra el pecado y la injusticia, fundamentos imprescindibles de la paz; es Padre perpetuo que sostiene una paz basada en la misericordia. La paz solo puede sustentarse en el perdón y en el amor incondicional, más allá de los méritos. Finalmente, Jesús, mediador entre Dios y los hombres, comunica en la Resurrección el don pascual: "La paz os dejo, mi paz os doy". Al soplar el Espíritu Santo y conferir el poder de perdonar los pecados, instituye la reconciliación como fundamento sacramental y misión permanente de la Iglesia, llamada a ser signo y agente de una paz verdaderamente desarmada y desarmante.
"Paz con los demás, paz social"
Emma Martínez, de la Institución Teresiana
Establece como afirmaciones compartidas que no es posible la paz sin verdad, justicia y reparación y que es posible afrontarla sin recurrir a la violencia, conflictos políticos o religiosos y se pregunta qué hay que hacer para trabajar por una Paz Desarmada y Desarmante como nos ha pedido el papa León XIV. Apoyándose en Annie Marquier cree que los seres humanos responden a un proceso evolutivo inscrito en nuestro cerebro límbico materializado en tres mecanismos: miedo, que nos avisa de las amenazas; placer que posibilita la descendencia y lo placentero y el poder que marca nuestro territorio. Estos mecanismos, con el surgir del neocortex que posibilitan la formación psíquica de nuestra identidad, no desaparecen siguen presentes inconscientemente para defender la identidad. Todo lo que consideramos identitario (razas, clases géneros, creencias, religiones…) va a ser defendido con todas las armas que tengamos a nuestro alcance. Estos mecanismos están detrás de nuestro racismo, poder, sexismo, xenofobias, venganzas. También las guerras, odios, envidias son mecanismos inconscientes que debemos transformar en mecanismos conscientes orientados a proteger nuestra verdadera identidad que es comunitaria, que es solidaria y amorosa. ¿De qué tenemos que desarmarnos para poder desarmar? De nuestras falsas identidades. Debemos ser conscientes de que no somos lo que tenemos, pensamos o poseemos. Falsas identidades pueden ser también sociales, nacionales o religiosas. Todas condicionan el modo de relacionarnos y sentirnos, por eso tenemos que ser conscientes de que tenemos que desarmarnos de ellas. Esto nos obliga a buscar nuestra verdadera identidad humana, terrícola, comunitaria, fraterna. Somos como dijo Jesús relación amorosa, hijos/as, hermanos/as; así viviríamos la felicidad de contribuir a la construcción de una sociedad fraterna, cuidadora de la tierra y de la vida.
"Paz Desarmante, finanzas éticas"
Alfonso Rodríguez. Economista
La Banca Ética es minoritaria, pero tiene una sólida representación en la Unión Europea al estar respaldada por unos 80 mil millones de activos, 60 mil millones de préstamos, 63 mil millones de depósitos. Financia preferentemente actividades sostenibles y medioambientales del ámbito de la economía social: asociaciones, organizaciones, cooperativas, fundaciones y microempresas que, en conjunto, emplea a unos 11 millones de personas. La Banca Ética no financia industria militar ni proyectos contaminantes ni empresas no respetuosas con los derechos humanos. Sostenibilidad y cumplimiento de las normas ESG (Medio Ambiente, Sociales y Gobernanza Corporativa) son sus referencias básicas. Cuando es posible consume energías renovables, evalúan a sus proveedores con criterios ESG y destina un porcentaje mayoritario de sus préstamos a proyectos medioambientales. La Banca Ética, como los restantes bancos, están obligados a cumplir las rigurosas normas de regulación, supervisión y control de las autoridades monetarias de sus respectivos países o del Banco Central Europeo. Sus ratios de adecuación de capital, calidad de los activos o de gestión, beneficios, liquidez y otros son comparables a los de los bancos nacionales. Se trata por lo tanto de bancos solventes con cuentas positivas de resultados. La Banca Ética no es ajena al contexto actual de la Unión Europea en donde los criterios de sostenibilidad medioambiental están en revisión y en alza la industria de armamentos: paulatinamente se están enfriando las directrices bancarias sobre responsabilidad medioambiental, que implican un parcial abandono de las normas ESG/sostenibilidad. El presupuesto de rearme de la UE (proyecto ReArm Europe) de los próximos años podría alcanzar los 800 mil millones de €. Según Dragui el acceso a su financiación se ve obstaculizado por interpretaciones sobre finanzas sostenibles. La incompatibilidad de la Paz Desarmada y Desarmante con los crecientes presupuestos destinados a armamentos, es evidente: ¿Paz armada? Son muchos los que creen que "Si Europa quiere evitar la guerra, Europa debe prepararse para la guerra". La exhortación del Papa León XIV sobre la Jornada Mundial de los Pobres es muy oportuna y tiene una rabiante actualidad. Denuncia el desorbitado presupuesto militar del mundo: ¡2.5 %! de su PIB. Más dinero para armas implica menos recursos para los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (pobreza, hambre..) o para alivio de la deuda externa, menos financiación al desarrollo, lo contrario de lo acordado en la Cumbre de Sevilla del pasado mes de junio. El mensaje de la Banca Ética es muy claro: sus depósitos no financian proyectos bélicos ni los que no sean respetuosas con las normas ESG.
JUSTICIA Y PAZ DE SEVILLA

