
Solidarios con Cabo Delgado (Mozambique)
Las comisiones de Justicia y Paz que se enumeran a continuación, tras haber recibido un informe detallado de la situación por parte del obispo António Juliasse, de Pemba, desean llamar la atención de la sociedad portuguesa sobre la dramática situación que afecta a la población de Cabo Delgado desde hace casi una década.
No queremos que esta situación caiga en el olvido o la indiferencia, ni deseamos resignarnos a ella como si fuera un destino inevitable. Más de un millón de personas han sido desplazadas y más de seis mil han perdido la vida; muchas de ellas fueron asesinadas por decapitación. Alrededor de ciento veinte iglesias y capillas han sido destruidas. Detrás de estos actos terroristas subyace una ideología radical que invoca el islam y tiene como objetivo principal a los cristianos, aunque también afecta a la población en general. Esta ideología atrae a adolescentes y jóvenes que rompen con las tradiciones familiares y se enfrentan a la falta de perspectivas de futuro en medio de la pobreza y el desempleo.
Para contrarrestar la influencia de esta ideología, son de suma importancia el diálogo y la colaboración entre las diferentes comunidades religiosas —incluidas las comunidades musulmanas que la rechazan por considerarla una distorsión del islam—, así como las actividades conjuntas para educar a las generaciones más jóvenes en la paz. La población de Cabo Delgado se ha beneficiado poco de las inversiones de las empresas multinacionales que explotan la riqueza de la región; de hecho, la salvaguardia de estas inversiones parece tener prioridad sobre la protección de las personas.
La población también sufre abusos a manos de militares gubernamentales que no cumplen con su misión de protección. En medio de esta tragedia, sabemos que la fe de las comunidades cristianas en el amor inquebrantable de Dios les da la fuerza para no perder nunca el ánimo ni la esperanza. Al igual que la Iglesia de los mártires en los inicios del cristianismo, la vitalidad de estas comunidades permanece intacta.
Conscientes de la complejidad que caracteriza toda esta situación, lanzamos este llamamiento: a la sociedad civil, para que colabore brindando el siempre necesario apoyo humanitario; a los medios de comunicación, para que no dejen de informar sobre la dramática situación actual ni permitan que caiga en el olvido; a las empresas que operan en la región, a los gobiernos que pueden influir en ellas y a las instancias políticas de Mozambique, Portugal y Europa, para que antepongan el bienestar de la población de Cabo Delgado a cualquier interés político o económico en todas sus decisiones. Que cese el sufrimiento de estas personas, que ya han soportado tanto.
7 de julio de 2026
Comisión Nacional de Justicia y Paz de Portugal
Comisión de Justicia, Paz y Ecología de los Institutos Religiosos
Comisión Diocesana de Justicia y Paz del Algarve
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Angra
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Aveiro
Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz de Braga
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Bragança-Miranda
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Coímbra
Secretariado Diocesano de Pastoral Social de Funchal
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Lamego
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Santarém
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Setúbal
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Vila Real
Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Viseu
